La versión del taxi boy acorralado por deudas y usureros
Los detalles del relato que dio el imputado Matías Heredia al fiscal del caso, Laureano Palacios.
La madrugada del último 3 de julio, Rubén Maturano Olmos (46) fue asesinado en una habitación del motel Oasis. La autopsia determinó que la causa de muerte fue “asfixia por sofocación”. Su cuerpo estaba en el suelo y con las manos y los pies atados torpemente con una sábana.
Por el hecho, Matías Heredia (20) fue detenido poco después y al momento de ampliar su declaración indagatoria ante el fiscal del caso, Laureano Palacios, negó ser el homicida, pero admitió haber compartido la habitación con Rubén, durante aproximadamente dos horas.
La declaración fue llevada a cabo con el patrocinio de su abogado defensor, Rolando Crook, quien en diálogo con El Ancasti dio detalles escabrosos de la declaración, advirtiendo que “pasaron cosas que es necesario dar a conocer”.
Imputado por el delito de “homicidio doblemente calificado por alevosía y criminis causa, en concurso real con robo”, delitos cuya expectativa de pena es de prisión perpetua, Heredia se ubicó en la escena del crimen como un joven adicto a las drogas cercado por deudas, amedrentado por peligrosos e inescrupulosos prestamistas y como un taxi boy de 20 años sin experiencia.
Aplicación
Una aplicación de uso libre para teléfonos celulares que permite entre otras cosas establecer contactos y comprar drogas, fue el canal que posibilitó el primer chateo entre los dos hombres.
La relación continuó a través de comunicaciones telefónicas sin llegar a pautar un contacto personal antes del día del crimen, bajo total –y supuesto-, anonimato.
“Es un pibe”, dijo Crook, “adicto desde los 13 años a la marihuana y a un psicotrópico (fármaco), con un verdadero problema con las drogas”.
Según detalló, el joven había adquirido muchas deudas con prestamistas -uno de ellos supuestamente con conocimientos de lucha libre-, y habría recibido mensajes con amenazas de muerte por las demoras en los pagos prometidos.
“Había dejado de trabajar el año pasado. Se iba a casar y se fue al sur del país donde luego se quedó sin trabajo, sin dinero y entró en un cuadro de preocupación desmedida por la droga”, que le generó problemas con su familia, relató el abogado.
Informó además que “el prestador es un luchador de lucha libre” al que Heredia “le tenía miedo y sostuvo que regresó del sur porque no podía terminar de devolver el dinero que debía”.
La situación de Heredia se complicó aún más “porque como el gramo de marihuana cuesta entre 5 y 6 mil pesos y él consumía un gramo por día, no podía mantener esos gastos”.
“Aproximadamente una semana antes del hecho, a través de esa aplicación donde conseguía la droga, tuvo la oferta sexual. En un primer momento le dijo que no (a Maturano Olmos) pero después de pensarlo terminó diciendo que sí”, detalló.
Encuentro
Supuestamente Heredia no conocía la identidad de Maturano Olmos.
“Él asegura que nunca había tenido encuentros sexuales de esa naturaleza”, explicó Crook, remarcando que durante su exposición, el joven dio su versión de los hechos refiriéndose a la víctima “con repulsión”.
Mencionó que hubo un ofrecimiento de dinero por el encuentro en el motel, que habría sido en definitiva la razón por la cual se llevó a cabo la cita.
“Estuvieron cerca de hora y media y la intimidad sexual no se hacía posible. El chico consumió pastillas mientras intentaban consumarla y ante la demora, Maturano Olmos se impacientó y lo comenzó a insultar al tiempo que amenazaba con no pagarle la suma prometida”, que de acuerdo a los primeros testimonios, fue de 200 mil pesos.
Ante la imposibilidad de concretar lo pautado, supuestamente Maturano Olmos quiso invertir los roles y fue cuando Heredia se convenció de que eso no era para él.
“Había pudor, impotencia, la novia, mareo, la droga, la bronca y el error asumido. Los dos se golpearon y forcejearon. La víctima recibió varios golpes y mi defendido recuerda que efectivamente le dio un golpe”, apuntó el defensor.
Indicó que Maturano Olmos quedó en el piso, emitiendo ruidos guturales y advirtió que cuando todo sucedió, su cliente “fue víctima de un cuadro de pánico mezclado con pastillas”.
El joven “se subió encima de este hombre. Lo escuchaba respirar y con una sabana lo ató de una mano y en los pies. Volvió al baño, tomó otra pastilla y siguió sin poder realizar el acto. Es entonces cuando Maturano lo llama por su nombre y amenaza con ponerlo en evidencia frente a sus padres”.
Hizo hincapié en que los dos hombres mantuvieron el encuentro furtivo y “estuvieron juntos cerca de una hora y media en esa habitación, donde al final hubo una pelea”.
Para finalizar, sostuvo que cuando Heredia se retiró del motel, Maturano Olmos aún estaba con vida y que se llevó su celular “porque según él no le quiso pagar. Él vio que cuando (Maturano) pagaba el servicio del motel, lo hacía con su celular que no tenía códigos. Heredia llegó a su casa y al otro día se enteró de lo que había sucedido”.
Robo
Crook resaltó que Heredia se llevó el celular de Maturano Olmos porque “no le quiso pagar y que “cuando (la víctima) había abonado el servicio del motel y la cerveza que consumieron, él vio que pagó con el celular, con transferencia. Según él, el celular no tenía códigos (claves de acceso). Se lo llevó para cobrarse”.
Esta circunstancia, la sustracción del celular agravó en extremo la imputación ya que para los investigadores, habría asesinado al hombre intentando ocultar la sustracción del teléfono.
Presuntamente, mientras el joven tuvo en su poder ese dispositivo, advirtió que Maturano Olmos poseía videos e imágenes con contenido de abuso sexual de niños, niñas y adolescentes que lo comprometerían. Por esta razón, la defensa solicitó una pericia completa sobre el celular para determinar si por ejemplo, el hombre integraba una red de pedofilia.
Rechazo
La querella, a cargo del abogado Gabriel Romero, informó que la familia de la víctima se sintió afectada por las declaraciones de Crook, a las que calificó de “irrespetuosas. El abogado defensor interpretó de una manera irrespetuosa y de mala fe, por el sentimiento de la familia, cuestiones que no tienen nada que ver con el hecho en sí sobre el hecho que se investiga. Habló más el defensor que el imputado, pero seguramente los hechos van a hablar por sí”.
Y finalizó: “Acá no hubo ninguna pelea, ninguna defensa, hay bienes pertenecientes a la víctima que desaparecieron”. n