sábado 18 de junio de 2022

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Cara y Cruz

La vara demasiado alta

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5 de abril de 2022 - 01:15

Se abre un camino polémico para la cobertura del Juzgado Electoral y de Minas que Guillermo Cerda dejó vacante el año pasado por jubilación, tras más de 40 años de trayectoria en el Poder Judicial y 25 en ese puesto. Que ninguno de los aspirantes a reemplazarlo consiguiera aprobar los exámenes de la Comisión Evaluadora sirve de estribo a la oposición para denunciar supuestas manipulaciones del Gobierno, ya que el concurso quedará desierto y, de esta manera, el camino expedito para que el Gobernador, Raúl Jalil, proponga al Senado al participante de su preferencia. Los opositores aprovechan el decepcionante resultado de la evaluación para continuar la arremetida contra la eliminación del Consejo de la Magistratura y su reemplazo por la Comisión Evaluadora en el proceso de designación de magistrados.

La desertificación de concursos fue, de hecho, mecanismo utilizado con frecuencia para desvirtuar los procedimientos fijados para el Consejo de la Magistratura. Más de un miembro del Poder Judicial en ejercicio es testimonio de tales matufias institucionales.

Aunque sería cándido concluir que la Comisión Evaluadora está exenta de maniobras por el estilo, en el caso del Juzgado Electoral las presuntas intentonas colonizadoras del Gobierno que denuncia la oposición aún deben materializarse, mientras está confirmado que ninguno de los sometidos a examen alcanzó los puntajes mínimos para que la Comisión confeccionara una terna de candidatos, y ninguno se quejó tampoco, hasta ahora al menos, de haber sido evaluado con arbitrariedad. Esto induce a suponer que consideran que los exámenes fueron correctos, pues de lo contrario alguno habría chillado.

De los once que se habían anotado, cinco se presentaron al examen escrito. Quedaron tres para el oral, que fue el filtro definitivo.

Una de dos: la exigencia del tribunal era desmesurada o el nivel de los evaluados menesteroso. En cualquiera de los casos, no es posible achacar culpas al sistema, por lo menos en esta instancia. La oposición tiene un problema allí, porque la Comisión Evaluadora fue respaldada y celebrada en su momento nada menos que por el senador nacional, Flavio Fama, cuando oficiaba de rector de la UNCA, y la preside el decano de la Facultad de Derecho, Gonzalo Salerno.

Tal vez el componente académico del instituto debería sugerir a los miembros del tribunal que bajen la vara y las expectativas.

Lo decepcionante es que no hubiera en Catamarca ningún candidato con solvencia suficiente para conformar la mesa examinadora. Si hubo una maniobra de desertificación deliberada para dejar la cobertura del cargo al criterio de Jalil y la abrumadora mayoría oficialista en el Senado, la mira debería centrarse en ese cuerpo. Complicado: se trata de tres abogadas que ostentan unos precedentes más bien impactantes, que difícilmente admitirán que las compliquen en una discusión política por supuestas componendas espurias.

- Estela Sacristán: especialista en Derecho Administrativo, doctora en Derecho, docente de grado y posgrado en diferentes universidades en Derecho Constitucional, Derecho Administrativo y Procesal Constitucional; litigante; investigadora, autora y directora de numerosas publicaciones.

- Alejandra Lázzaro: doctora en Derecho; docente de grado y posgrado en Derecho Constitucional, Teoría del Estado, Derechos Humanos y Derecho Electoral; prosecretaria letrada en la Corte Suprema de Justicia de la Nación; investigadora y autora de numerosas publicaciones.

- María Alejandra Pericola: licenciada en Ciencias Políticas y master en Derecho Electoral, docente de Derecho Constitucional y Derecho Político, secretaria letrada en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, investigadora y autora de libros y artículos de doctrina.

Colonizado o no, el próximo juez Electoral asumirá con el desafío de demostrar que tamañas eminencias se equivocaron al bocharlo. Capitis diminutio.n

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