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Cara y Cruz

La síntesis YPF

Centenaria, Yacimientos Petrolíferos Fiscales se erige en síntesis de la depredación y el manoseo político argentinos...

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4 de junio de 2022 - 00:30

Centenaria, Yacimientos Petrolíferos Fiscales se erige en síntesis de la depredación y el manoseo político argentinos: privatizada en la década del ’90 por Carlos Menem, contaminada con el grupo Eskenazi a instancias de Néstor Kirchner en 2007, reestatizada por Cristina en 2012, cumple el siglo mientras el país se ve obligado a importar gasoil, tras pagarle millonadas a la española Repsol por la expropiación y envuelto en un juicio también multimillonario instigado por los Eskenazi beneficiados por Néstor. Una degradación sostenida, paralela a la del país. El general Enrique Mosconi ha de sentirse muy satisfecho.

Las celebraciones fueron ocasión para el reencuentro de Alberto Fernández y Cristina luego de tres meses, episodio que sirvió para constatar que la toxicidad de la pareja continúa intacta. Más allá de eso, que a esta altura a nadie sorprende, está la desgraciada circunstancia de YPF, que le impide a la Argentina reposicionarse a nivel global en el marco de la guerra de Ucrania.

Es también una novedad. Las guerras de alcance ecuménico, como ésta, siempre fueron propicias para que la Argentina se empinara en el mercado internacional.

La gestión política en la grieta ha sido tan desastrosa que ahora el derrumbe económico le impide capitalizar el crecimiento de las exportaciones agrícolas por el incremento de los precios y, en lugar de maniobrar para avanzar sobre mercados demandantes por el retroceso de Rusia, ni siquiera puede proveerse a sí misma de combustible.

Fundada como dirección durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen y afianzada con Mosconi al frente en la administración de Marcelo Torcuato de Alvear, YPF le permitió a la Argentina ubicarse como el segundo país del mundo en tener una petrolera estatal integrada verticalmente.

La empresa realizó a lo largo de su historia todas las actividades precisas para la exploración, producción y refinación de petróleo, en una gestión que incluyó la fundación y crecimiento de pueblos cercanos a zonas con reservas.

Muchos catamarqueños emigraron al sur, por caso, para trabajar en YPF y, da la casualidad de que los Kirchner iniciaron su ascenso político en Santa Cruz apalancados por el Sindicato de petroleros, donde tallaba Armando “Bombón” Mercado.

Detalles anecdóticos.

El objetivo original de YPF era que el Estado contara con una gran empresa, para poder hacer frente a reclamos individuales que fueran contra el interés general del país. Cien años después, se encuentra en una situación de debilidad extrema.

Cuando fue reestatizada en 2012, venía en picada por la falta de inversión de los privados, Eskenazis incluidos.

Néstor ya había muerto. Cristina consideró que, “de proseguir con esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración, prácticamente nos tornaríamos en un país inviable, por políticas empresariales y no por recursos, ya que somos el tercer país en el mundo —según la agencia de petróleo de los Estados Unidos— luego de China y Estados Unidos en gas”.

Resaltó también que era “la primera vez en 17 años que Argentina tiene que importar gas y petróleo”.

Desde entonces, YPF perdió el 86% de su valor, unos 4.500 millones de dólares perdidos por el Estado argentino.

Corre el riesgo de perder también el juicio millonario iniciado en los Estados Unidos por fondos de inversión que compraron los derechos para litigar luego de la expropiación.

Y la Argentina sigue importando gas, ahora gasoil; no ha podido revertir su dependencia energética y la explosión de Vaca Muerta sigue en veremos.

Feliz cumpleaños, YPF.

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