Esta noche se realizará en Catamarca una charla que lleva un nombre muy particular...
Esta noche se realizará en Catamarca una charla que lleva un nombre muy particular, que de a poco se ha ido incorporando al glosario político de la Argentina, aunque falta todavía que sus postulados se cristalicen formalmente en el catálogo de leyes vigentes: La Revolución de las Viejas. Se trata de un movimiento que nació hace ya dos años con el propósito de abordar las problemáticas de las mujeres mayores de 50 años desde la perspectiva del antiedadismo y con enfoque en derechos humanos.
El edadismo es la discriminación por edad. Si bien aplica a todas las edades –por ejemplo, discriminación a niños o adolescentes-, las víctimas son por lo general las personas de mayor edad, y, dentro de ese grupo etario, las mujeres. Por eso también el edadismo suele identificarse con el viejismo, un conjunto de estereotipos y prejuicios contra los adultos mayores basados solamente en función de la edad.
La población mayor de 60 años de edad va en constante aumento. En la actualidad, el 15% de la población argentina son personas mayores de 60 años, pero se calcula que en 2050 representará a alrededor del 20%.
El punto de partida del movimiento es enero de 2020, pero sus primeras acciones efectivas coinciden con la etapa más estricta del aislamiento por la pandemia. Entonces, un grupo de psicólogas del movimiento armó un dispositivo de acompañamiento para mujeres adultas mayores que la estaban pasando mal.
El objetivo principal de este grupo, que de a poco se extiende por todo el país, es la aprobación en el Congreso de la Nación de un proyecto de ley que se propone sancionar la discriminación por edad, promover el empleo de adultas y adultos mayores, transversalizar la política pública con perspectiva antiedadista -instando al Estado a implementar acciones positivas- y promover la representación positiva de las personas mayores en los medios.
La iniciativa, que ya fue presentada, postula la institucionalización de derechos que ya están consagrados a nivel internacional en la Convención Interamericana sobre derechos de las Personas Adultas Mayores, y se basa también en un informe mundial elaborado por la Organización de las Naciones Unidas, que proporciona un marco para prevenir y contrarrestar el edadismo a través de tres estrategias que han demostrado un éxito previo: políticas y leyes, actividades educativas e intervenciones intergeneracionales
Más allá del articulado que alude a disposiciones específicas, en el proyecto subyace la idea general de que a los adultos mayores no solo hay que cuidarlos, sino dotarlos de herramientas para que sean cada vez más autónomos e integrados socialmente, dejando de lado modelos tutelares que los “infantilizan”.
El proyecto aun no ha sido debatido en las comisiones, pero contiene avances legislativos que hay que celebrar en el proceso de ampliación de derechos que la Argentina viene recorriendo en materia legislativa, aunque no siempre sus postulados cumplidos debidamente en la práctica, desde hace mucho tiempo, en este caso beneficiando a los adultos mayores.