Correligionarios: en estos cuarenta años de democracia y militancia en mi querida UCR he participado en cada una de las elecciones que se han realizado, elecciones partidarias y elecciones generales de la Provincia y de la Nación. Tuve la posibilidad de ser autoridad partidaria, presidente de la juventud capital, secretario del Comité Capital y Provincia, Convencional Provincial, actualmente Convencional Nacional de la Unión Cívica Radical. Gracias a mi querida UCR tuve la gran dicha de ser candidato y desempeñarme como concejal de la Ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.
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La realidad de la UCR local
Creo tener un trabajo militante y experiencia vasta para poder opinar y dar mi punto de vista de lo que está ocurriendo en mi partido.
Tenemos muchas mujeres y hombres, a los que en su mayoría no se les puede negar su capacidad intelectual, su militancia, su honestidad, y que en estos últimos años de elecciones se fueron presentando en sociedad como candidatos en distintos cargos. En general supieron honrar con altura moral el lugar que les dio el pueblo con su voto, pero, lamentablemente, ninguno de los que tuvieron las candidaturas más encumbradas estos 12 últimos años supieron seducir, enamorar a la ciudadanía, al electorado catamarqueño. Lamentablemente, Arnoldo Castillo, Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo fueron los últimos que supieron interpretar los intereses de la mayoría de los catamarqueños y seducirla políticamente como para poder ser gobierno durante 20 años. Alrededor de ellos tenían grandes personas que aportaban con su prestigio, su capacidad de trabajo, su militancia para ser alternativa en cada proceso electoral, en cada una de las categorías que se ponían en juego y en cada una de las localidades de nuestra querida Catamarca.
Hoy nos está pasando que no tenemos “Arnoldos, Eduardos, ni Oscares”. Hoy hay muchos que les gustaría ser y emular a aquellos, pero les falta la altura política y personal para lograr lo que lograron esos dirigentes y militantes de la década de los noventa y los primeros diez años de los 2000.
Queridos correligionarios, creo que es el momento de que se den cuenta de que se debe actuar de otro modo, se debe dejar de pensar solo en sus intereses personales o de sus líneas internas y/o en sus seguidores rentados, que algunos pueden llegar a ser candidatos no por su militancia ni por su capacidad, sino por ser el “alcahuete” del dirigente de turno. Muchos deben darse cuenta de que tienen que hacerse al costado y apoyar para que otros hombres y mujeres se potencien y tengan la oportunidad de construir un proyecto político que nos sirva a todos los militantes, dirigentes y ciudadanos. Hombres y mujeres que tienen las ganas suficientes para poner de pie a nuestra UCR; hombres y mujeres que tienen ganas de militar un proyecto competitivo y superador; hombres y mujeres que quieren abrazar los ideales y principios de nuestro partido junto a cada militante radical.
Es el momento, después de perder por cuarta vez la posibilidad de gobernar nuestra provincia, de empezar a pensar que lo que se venía realizando no es lo que los afiliados quieren y mucho menos lo que el pueblo en general quiere. Es el momento de unir fuerzas e inteligencias, que las hay, para poner en marcha a la Unión Cívica Radical en todos y en cada uno de los lugares de nuestra Catamarca, trabajando por el futuro de nuestro de pueblo y de nuestro partido.
Carlos Horacio Guzmán
Militante radical