viernes 14 de junio de 2024
El siniestro vial fatal sucedió en noviembre de 2019

"La puerta abierta desencadenó la caída que provocó el fallecimiento"

La Sala Penal de la Corte de Justicia confirmó una condena para Domingo Luis Lontoya, chofer de colectivo.

En mayo del año pasado, el juez Correccional de Segunda Nominación, Diego Chayle Costilla, halló culpable a Domingo Luis Lontoya por “homicidio culposo agravado” y, en consecuencia, resolvió una pena de dos años y cinco meses de prisión en suspenso y de cinco años de inhabilitación para conducir cualquier vehículo. Una vez que la sentencia quede firme, se le retirará la licencia de conducir. El abogado defensor Roberto Mazzucco presentó un recurso de casación. Recientemente, la Sala Penal de la Corte de Justicia de Catamarca resolvió por unanimidad no hacer lugar al recurso de casación interpuesto y confirmar la resolución del Juzgado Correccional.

La elaboración del voto estuvo a cargo de la ministra Verónica Saldaño. La resolución tuvo la adhesión de sus pares Hernán Martel y Fernanda Rosales Andreotti.

El siniestro vial fatal sucedió en noviembre de 2019. Lontoya conducía un colectivo de la Línea 104 de la Empresa El Nene. La unidad circulaba en inmediaciones de Avenida Monseñor Sueldo esquina La Aguada, en la zona norte de la Capital. Una adolescente de 14 años cayó por la puerta delantera de su unidad y falleció, como consecuencia de las lesiones. A Lontoya se le reprochó haber conducido con la puerta abierta del colectivo.

La defensa había planteado que en la investigación no se identificó la totalidad de pasajeros, quienes podrían haber brindado detalles precisos de si la adolescente víctima se cayó o se tiró del colectivo en movimiento.

Los testigos que depusieron no dan cuenta del momento preciso en el cual la víctima cae en el pavimento. A la vez, consideró que el chofer no es tutor o responsable de los actos que los pasajeros pueden llevar a cabo, entre otras cuestiones.

“El juez del juicio al fundar el veredicto señala que el cuestionamiento central reprochado a Lontoya y su consecuente responsabilidad penal es la de llevar la puerta delantera abierta mientras el colectivo estaba en movimiento, la que debió haber estado cerrada como lo manda la ley. Si esa tarde el acusado hubiese cerrado la puerta, como era su deber, por razones lógicas y física la víctima hubiera tenido una barrera infranqueable y contundente que hubiera impedido su descenso por dicha abertura de haber estado cerrada”, se advirtió.

Además, en la materia probatoria, se valoró el dictamen pericial accidentológico de la Dirección de Criminalística. Se dictaminó que la causa del accidente está dada por circular con las puertas delanteras abiertas sin tomar las medidas de seguridad necesarias para la circulación de éste, por parte del conductor del colectivo. “El accidente se pudo haber evitado, de respetar el conductor del colectivo lo expresado en el artículo 54 inciso E, de la Ley Nacional 24.449 de Tránsito: queda prohibido en los vehículos en circulación, fumar, sacar los brazos o partes del cuerpo fuera de los mismos, o llevar sus puertas abiertas. Esas conclusiones se compadecen con las que surgen de los testimonios aportados por varios pasajeros de ese colectivo. En los momentos previos el colectivo estuvo detenido en la parada donde subieron dos personas y que el hecho aconteció cuando el colectivero siguió su recorrido emprendiendo la marcha antes de cerrar la puerta delantera. Concluye el juez sentenciante que, Lontoya es juzgado ante la grave omisión, que consistió en retomar la marcha del colectivo cuando tenía la obligación de activar el cerrado de la puerta delantera, cuyo accionamiento era inmediato. Su cierre total demoraba a lo sumo 90 centésimas de segundos, maniobra que el acusado no hizo, lo cual era claramente su deber”, se detalló.

Para la Sala Penal, la responsabilidad penal de Lontoya quedó comprobada, por el nexo de causalidad entre el “descenso o caída o si se hubiere tirado” -como señala la defensa- al pavimento. “Esta acción le produjo la muerte a la adolescente y la acción desplegada por el chofer. Si hacemos la supresión mental de la infracción del chofer del deber de cuidado, haber cerrado la puerta delantera antes de mover el colectivo, inmediatamente también se suprime el resultado muerte. Otro podría haber sido el desenlace final, como bien lo señala el juez a quo al tiempo de sentenciar”, se indicó.

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