miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

La previa del Colegio

Si bien no tuvo la intensidad y visibilidad de otros tiempos, la elección de renovación de autoridades del Colegio de Abogados volvió a enfrentar dos listas identificadas claramente con el oficialismo y la oposición.

De capa caída por los magros resultados de las PASO, inquieto por la posibilidad de ser desplazado a un humillante tercer puesto por los libertarios, el radicalismo abrigaba expectativas de ganar la institución, que tiene un peso simbólico importante. Pero la oferta encabezada por el exconcejal Federico Pague perdió contra la que lideraba Exequiel Moreno por 173 votos de diferencia.

Más allá de las formalidades, el componente político no puede obviarse.

Aunque la lista acaudillada por Pague adoptó como denominación un neutro “Recuperación Institucional”, la integraban, entre otros, el exministro de Gobierno Javier Silva, el exauditor general de la Nación Horacio Pernasetti, el presidente del partido Movilización Federico Pais Bosch y la expresidenta del comité radical de Fray Mamerto Esquiú, Marita Vergara. Era una apuesta fuerte.

El oficialismo jugó con una identificación política más clara desde el vamos, como “Unidos y Organizados por la Abogacía”, y fichó con Ezequiel Moreno, hijo del presidente del Tribunal de Cuentas, Jorge Moreno, y nieto de Diego María Moreno, que tuvo una larga trayectoria en el peronismo. Lo secundaba Cinthia Agüero, que proviene del ámbito académico.

Los pormenores del proceso electoral general acaparan la atención del público, pero los antagonistas de la disputa por la conducción de la institución gremial de los picapleitos tenían clara la proyección de la contienda, sobre todo por el volumen que han adquirido desde hace unos años los debates por el funcionamiento del Poder Judicial, con el reemplazo del Consejo de la Magistratura por la Comisión Evaluadora, por ejemplo, o las tensiones por el Presupuesto asignado a la Justicia. Hasta el Jury que absolvió al fiscal Laureano Palacios puede anotarse en esta lectura: las autoridades del Colegio se vieron obligadas a aclarar que los dos profesionales que formaron la mayoría para sostener a Palacios en su puesto no respondían a la institución, sino que surgen de un sorteo.

Para el oficialismo resultaba tan central retener el control del Colegio como clave para los radicales y sus socios recuperarlo en el contexto de retroceso político que atraviesan. Hubiera sido para ellos un enclave institucional importante para torpedear sobre el Gobierno y tratar de reperfilarse como oposición para la etapa que viene, en la que lo más probable es que deban compartir ese rol con los entonados libertarios. Pague, Silva, Pernasetti, Pais Bosch… profesionales con suficiente rodaje en la escena pública como para provocarle más de un dolor de cabeza al oficialismo llegado el caso.

De ahí que el peronismo le pusiera también una marca tan fuerte a su oferta. Una derrota en el Colegio de Abogados podrá parecer una nimiedad frente a los aplastantes números que obtuvo en las PASO, pero ya se sabe lo que puede ocurrir cuando se subestiman los hechos. La elección gremial se celebraba antes de las generales, que se hacen este domingo. No hubiera sido extraño que los candidatos de Juntos trataran de sacar algún provecho si Pague la embocaba.

Los pronunciamientos institucionales del Colegio, además, tienen siempre particular repercusión en la escena política.

Exequiel Moreno sucederá en la Presidencia a Alexis Russo, quien a su vez fue precedido por la actual presidenta de la Corte, María Fernanda Rosales Andreotti.

La política oficialista se abstuvo de festejos públicos por el triunfo para no darle motivos de reproches a los derrotados, que también prefirieron la discreción.

Año difícil para los boinablancas, perdiendo posiciones en todos los frentes, ladeados en la montura y sin encontrar los estribos. n

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