miércoles 1 de abril de 2026
El Mirador Político

La precariedad como argamasa

La gestión de Javier Milei logró en su primera semana que los gobernadores adopten la narrativa sobre el ajuste.

Es un consenso sorprendente por su celeridad, que se perfeccionó después de que el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo informó sobre las políticas con las que pretende alcanzar el equilibrio fiscal a fines del año que viene, que implicarán una escalada inicial de la inflación antes de domesticarla, según explicó.

El volumen de las críticas al “plan motosierra” no alcanza a ocultar la inexistencia inmediata de liderazgos con gravitación suficiente para coordinar una resistencia o plantear una alternativa. Esta inconsistencia contrasta con la subordinación de los caciques provinciales al discurso de la austeridad, disciplina política que se constituye en la base del respaldo institucional que Milei requiere en el primer tramo de su mandato ante una escena parlamentaria signada por las fracturas y los reacomodamientos inducidos por el fenómeno libertario.

Cumbre

El ministro del Interior, Guillermo Francos, convocó a todos los gobernadores para una cumbre con el Presidente en la Casa Rosada este martes.

Hay necesidades concurrentes.

Si Milei necesita reunir masa crítica en el Congreso para al menos el trazo grueso de su programa, los mandatarios asisten al borde de la asfixia por el presente griego que les dejó Sergio Massa, que recibieron entusiasmados en campaña a pesar de los perjuicios que les acarreaba: el desplome de la coparticipación debido a la caída de la recaudación del Impuesto a las Ganancias.

La necesidad tiene cara de hereje.

La ortodoxia ideológica libertaria se flexibiliza explorando la construcción de acuerdos que le materialicen un piso político para su desarticulado triunfo electoral. Los gobernadores pueden darle a Milei lo que ningún jefe nacional está en condiciones de ofrecerle por si solo: números significativos en la Cámara de Diputados y el Senado.

Los gobernadores buscan recomponer sus menguados presupuestos en la continuidad de la espiral inflacionaria para ampliar márgenes de maniobra administrativos que les permitan morigerar el impacto del ajuste nacional en sus distritos. La compensación por el derrumbe de Ganancias podría darse por la reversión de las medidas sancionadas con su respaldo y el del propio Milei en el Congreso o por la coparticipación de la mitad del Impuesto al Cheque, para lo que ya plantaron un proyecto en el Senado.

El problema con el Impuesto al Cheque es que redistribuiría lo que ya se viene recaudando, sin incrementar la masa coparticipable. Restaurar el diseño derogado de Ganancias, en cambio, permitiría recaudar más, aunque el costo político sería también mayor.

No nos une el amor, sino el espanto. La intransigencia es un lujo para quienes no deben responder por planillas salariales y deudas.

Sutilezas

Precariedad política superpuesta a la precariedad económica. La precariedad parece ser la única argamasa posible para el nuevo orden que se propone instaurar Milei.

En este contexto, conviene prestar atención a algunas sutilezas.

Francos convocó a los gobernadores para la cumbre con Milei en una reunión de formato mixto, presencial y por videoconferencia, la primera que tuvo con ellos ya en calidad de Ministro del Interior.

Previamente había recibido al cordobés Martín Llaryora, sucesor de Juan Schiaretti que hace equilibrio entre las dos grandes ligas que conforman los peronistas y los de Juntos por el Cambio, aliadas coyunturalmente para la pelea por los recursos fiscales.

En el encuentro general, celebrado en el Salón de los Escudos de la Casa Rosada, fueron distinguidos con la presencialidad Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Gustavo Valdés (Corrientes), que fueron acompañados por el secretario de Interior, Lisandro Catalán. Es decir: todos los presenciales fueron de Juntos por el Cambio, no hubo un solo peronista.

La paranoia es actitud mental generalizada en la casta política, lo mismo que el olfato para detectar lo implícito.

Los gobernadores de Juntos por el Cambio son diez. Los peronistas advierten que su respaldo podría ser suficiente para que Milei logre la consistencia institucional que busca. Todos tomaron atenta nota de lo que el profeta libertario dijo en su discurso de asunción, pronunciado de espaldas al Congreso. Garantiza hospitalidad para quienes quieran sumarse a su cruzada, sin beneficio de inventario. El único requisito para dejar de ser casta es conciliar con él.

París, razonan los gobernantes provinciales, bien vale una misa.

O una herejía.

Hacia la pila bautismal

Francos avanzó con las efectividades conducentes y marcó la senda hacia la pila bautismal.

“Es necesario que analicemos la situación en su conjunto y no desde la visión de cada uno de los actores. Las medidas adoptadas por el Gobierno nacional se decidieron para evitar un daño mayor a todos los argentinos. La realidad es que la macroeconomía argentina presenta un panorama muy duro y la posibilidad de una inflación creciente, y es precisamente esa situación la que el Gobierno nacional ha tratado de evitar con las medidas adoptadas”, explicó.

Más sutilezas dirigidas a oídos condicionados por la angustia de la abstinencia presupuestívora. En su anuncio de las medidas de ajuste, Caputo dijo que los aportes discrecionales del Tesoro de la Nación a las provincias se reducirían a lo indispensable, no que se eliminarían. O sea que continuarían siendo una herramienta para seducir voluntades reticentes.

Tampoco la interrupción de la obra pública será total. No se harán licitaciones hasta que las finanzas lo permitan, se anularán las de las obras que todavía no se iniciaron, pero las que están en ejecución continuarán. Los rigores proclamados en este terreno, por lo tanto, también están sujetos a revisión y a la clemencia del monarca.

De acuerdo al traste se graduarían los azotes.

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