Riesgo. El sector industrial en Catamarca, que creció en los últimos años, se ve amenazado con las nuevas medidas.
El gobierno de Alberto Fernández culminó con un índice de desocupación muy bajo: 5,7%. Ese 5,7% es el más bajo en lo que va del siglo. En la crisis del 2001 el desempleo llegó a alcanzar el 25%. Se trata de un dato positivo en un contexto de grave crisis económica, pero debe señalarse que si bien luego de la pandemia se crearon muchos puestos de trabajo, superando el número existente en diciembre de 2019, muchos de esos empleos son de baja calidad: precarizados e informales. Y muchos, además, en el sector público.
De modo que el desempleo no es, a comienzos de 2024, un problema de envergadura en la economía argentina. Pero sí lo es la pobreza, porque el poder adquisitivo de los salarios ha ido disminuyendo. Tener trabajo no es suficiente para estar por encima de la línea de la pobreza, ni aun cuando el empleo sea registrado.
El presente año comienza, no obstante, con pronósticos negativos para el empleo. Las medidas de ajuste dispuestas por el gobierno de Milei anticipan, además de un crecimiento desmesurado de la pobreza y la indigencia, una caída abrupta de la actividad económica, que en el gobierno estiman para el año del 4,5%. Analistas privados creen que puede ser superior al 6%. La recesión, sobre todo en un nivel tan alto, acarrea siempre pérdida de puestos de trabajo
La consultora Ecolatina señaló en un informe publicado en los últimos días que “la devaluación y una inflación mensual promedio del 25% marcarán la mayor caída real del salario desde 2002, con un 9%”, y que “la fuerte recesión seguramente acarreará pérdida de empleo formal en algunos sectores, especialmente aquellos más dependientes de la demanda interna -dentro de los cuales estaría la construcción, producto de un creciente costo en dólares y la eventual parálisis en la obra pública”.
El estudio calcula que en este año el desempleo subiría hasta aproximadamente el 8%. El impacto podría ser mayor, pero los analistas consideran que muchos de los que pierdan empleos formales pueden migrar a otros informales o cuentapropistas, que aunque son puestos de menor calidad, no alimentan el número de desocupados.
“La amenaza del desempleo y esta transición a una menor calidad del empleo puede ser un efecto no menor a la hora de moderar las demandas salariales durante los próximos meses”, se puede leer en las conclusiones del trabajo.
Otros informes son congruentes con el análisis. Por ejemplo, la tradicional encuesta de la consultora Manpower Group, que se confecciona consultando a más de 39.000 empleadores de 41 países, revela que, teniendo en cuenta las intenciones de contratación, la Argentina tiene la peor expectativa de empleo del mundo para los próximos meses.
Habrá que esperar para ver cómo es el impacto en Catamarca, provincia que viene desde hace casi dos años liderando la creación de empleo privado. El último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) publicado en noviembre de 2023, con datos a agosto del mismo año, consigna que la provincia experimentó una variación interanual del 15,8%, que dejó con un número total de 38.653 trabajadores asalariados privados. Esto implica la creación en solo un año (agosto de 2022 a agosto de 2023) de 5.276 puestos de trabajo.
En los últimos cuatro años se verificó en Catamarca, dentro del sector privado, un importante crecimiento del empleo industrial. Esos puestos laborales hoy corren un mayor riesgo por la caída de la actividad económica ya mencionada, pero también por la apertura de las importaciones, que puede ser letal para algunos sectores, particularmente el textil. Un fenómeno de esta naturaleza se registró durante el gobierno de Mauricio Macri. El crecimiento verificado desde 2021 hasta la actualidad puede verse afectado por las decisiones que viene adoptando el Gobierno nacional en las últimas tres semanas.