miércoles 18 de enero de 2023

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Editorial

La pandemia está

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En una sola semana los casos de COVID-19 se incrementaron en casi un 300% en la Argentina. La noticia, conocida ayer, sacudió de la modorra a una gran proporción de la sociedad que, con un ritmo de vida normal, prácticamente había olvidado la existencia de la pandemia.

La suba de contagios es impactante, sobre todo considerando que se da a pocas semanas del comienzo del verano, es decir, en una época que no es precisamente propicia para que el virus se disemine. En otro momento de la pandemia, el aumento exponencial de casos hubiese causado conmoción, pero la caída pronunciada de la tasa de letalidad hace que la situación merezca ser analizada con calma, aunque también con minuciosidad.

Según la información proporcionada por el Ministerio de Salud de la Nación, en la última semana se registraron 12.609 contagios, lo que arroja un promedio de casi 2.000 por día. Los fallecidos en el mismo período por esta causa suman apenas 9, casi de uno por día. El dato es relevante: la poca cantidad de muertos en función de la cantidad de casos activos se explica fundamentalmente por la alta tasa de vacunación que existe en la Argentina. Hay muchos países desarrollados, pero con tasas de vacunación más bajas, que tienen una cantidad diaria de casos fatales bastante más altas, lo que pone en evidencia que el virus detectado en diciembre de 2019 sigue matando de manera masiva. Por ejemplo, el promedio de muertos diarios en Estados Unidos es de 298. En Alemania el promedio es de 102, en Italia de 91, en Reino Unido de 64, en Francia de 62 y en España de 30.

La clave, es necesario insistir, son las vacunas. Han demostrado ser seguras y eficaces, y aunque no evitaron que los contagios se sigan produciendo, disminuyeron de manera notable los casos graves y consecuentemente los fallecimientos

En Argentina se han inoculado más de 110 millones de dosis, pero la vacunación ha ido disminuyendo progresivamente a medida que el virus se fue haciendo menos letal. En enero de este año, cuando arreciaba la variante ómicron, el promedio de vacunas aplicadas por día rondó las 500.000. En la actualidad se vacunan en nuestro país en promedio tan solo 30.000 personas cada jornada.

El crecimiento de los casos no provocará, ya lo anticiparon las autoridades sanitarias, restricciones de circulación. Pero sí se aconseja retomar algunas medidas preventivas, como el barbijo en lugares cerrados para personas de riesgo, retomar la ventilación cruzada de ambientes, el lavado frecuente de manos, autoaislarse si presentan síntomas y, de manera muy especial, retomar la práctica de la vacunación periódica.

El COVID-19 sigue circulando, matando personas y por ende la pandemia vigente. La letalidad es muy baja, pero la laxitud en las medidas preventivas no es, como las estadísticas lo indican, una opción recomendable.

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