miércoles 1 de febrero de 2023

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Cartas al director

La independencia de la Justicia excede el Presupuesto

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En estos días en que se trató el Presupuesto de la Provincia, las autoridades del Poder Judicial de Catamarca se han “sensibilizado”, demandando independencia y alegando que si no hay autonomía presupuestaria se la pone en vilo.

Agregó además -el Presidente de la Corte de Justicia- que “los recortes al presupuesto del Poder Judicial lesionan, socavan y erosionan la autonomía presupuestaria y ponen en jaque la propia independencia del Poder Judicial, porque este poder tiene que controlar los actos del Gobierno y a ese mismo Gobierno tenemos que pedirles recursos para funcionar. Allí se ve disminuida la independencia de poderes”.

En estos últimos años, claramente la autonomía e independencia del Poder judicial han sido lesionadas, socavadas y erosionadas con múltiples medidas del Poder Ejecutivo o la clase política tales como:

1- Designaciones por parte del Poder Ejecutivo de un sinfín de jueces sin haber atravesado un proceso de selección y –peor aún- recayendo la designación en personas sin el mínimo mérito, experiencia e idoneidad pero, claro está, exfuncionarios, exlegisladores o compañeros, parientes, u ofendidos o premiados.

2- Ampliación del número de miembros de la Corte de Justicia para favorecer amigos, esposas, ministros, amigas de las amigas, etc., garantizados así de conformidad y satisfacción a los pedidos y de paso sumisión de criterio.

3- Liquidación de la Ley del Consejo de la Magistratura.

4- Conformación de una Comisión Evaluadora para la selección de jueces mediante la cual se han cooptado voluntades académicas y neutralizado la voz de los miembros de la asociación de jueces, funcionarios del Poder Judicial y el Colegio de Abogados.

No deja de sorprenderme que las voces independentistas y libertarias del miembro del Poder Judicial tengan solo un contenido presupuestario. Es decir: la independencia del Poder Judicial se mediría en términos financieros.

Tengo que admitir que una sola voz se ha alzado frente a esta declaración. Un juez de la Cámara Penal Juvenil, en una nota publicada por este medio, llama a la reflexión y al debate respecto de los alcances republicanos e institucionales del Poder judicial y su independencia, propuesta donde expresa que claramente exceden la cuestión del presupuesto.

En cambio, las palabras del miembro de la Corte de Justicia reclamando por el recorte y parangonando la cuestión con la afectación de la independencia -porque ya se venía reduciendo desde el año anterior el mismo-, me revelan un clamor como la imagen del mito de Sísifo, que estaba condenado a cargar una roca hasta lo más alto de una montaña, desde donde la roca cae; entonces Sísifo debe regresar a la parte baja de la montaña para volver a cargar la roca hasta lo más alto y así por toda la eternidad.

No quiero decir que esté mal que la máxima autoridad del Poder Judicial se preocupe por ello. Al contrario, verdaderamente creo que la roca debe ser muy pesada y difícil de cargar.

Lo que me parece absolutamente irrisorio es que ese reclamo, esa queja, ese lamento, esa victimización institucional solo se hace oír cuando les tocan el bolsillo y el Poder Ejecutivo los “ningunea” con restricciones en la capacidad de gastos.

Por el contrario, silencio de radio -pues parece que no les preocupa- cuando el Poder Ejecutivo los ignora al momento de elegir los jueces que van a administrar justicia. Silencio cuando la degradación en la aptitud, el talento, la experiencia, la carrera y la idoneidad son palpables; cuando la calidad de la gestión del servicio de justicia es vergonzosa; cuando se implementa un sistema de digitalización que, lejos de garantizar celeridad y ventajas para las causas y por ende, para el justiciable, hace todo más complejo y lento.

En definitiva, la impronta ideológico-gubernamental que se expresa como el nuevo paradigma de gestión dinámica y modelo de proactividad sólo es una mera declamación, pues para que las organizaciones sean ciertamente dinámicas debe ponerse el conocimiento, la experiencia y la idoneidad al servicio de un comportamiento inteligente, promover el desarrollo de capacidades y estructuras distintivas, pero que funcionen articuladas con el marco legal que impone un régimen republicano.

Solo así se garantiza la prevalencia del sistema democrático y la revalorización de la división de poderes y solo de esta forma se puede lograr agregar valor diferenciador en la organización.

No sirve mentir con la proactividad. No sirve engañar con la renovación generacional. No sirve dejarnos avasallar con la argumentación del encorsetamiento legal que impide el desarrollo. Todos esos son argumentos falaces que ensayan los déspotas para hacer su voluntad con fines corruptibles.

Por el contrario, si vivimos anclados en la sumisión, en el silencio, en la omisión cómplice, en la obtención de la prebendas; si el Poder Judicial no es verdaderamente independiente; si sólo es una institución formal sujeta a los designios de otros poderes, siempre las voces del lamento serán por unos pocos pesos y el costo será mucho mayor para el justiciable.

“La peor forma de justicia es la justicia simulada”. Platón.

Leticia Elizabeth Llopis

Abogada MP 700

DNI 14.324.774

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