domingo 22 de marzo de 2026
Debate por la baja de la imputabilidad

La Iglesia pidió fortalecer estructuras educativas

La Conferencia Episcopal Argentina rechazó la baja de la edad de imputabilidad penal para menores y sostuvo que estas propuestas no deben considerarse como la única respuesta ante los delitos que involucran a jóvenes. En referencia a la figura de San Juan Bosco y los 150 años de presencia salesiana en la Argentina, destacaron el sistema educativo impulsado por este referente, que se basa en la cercanía de los adultos, el trabajo, la educación y la vida comunitaria como herramientas de desarrollo.

En una carta titulada "Más oportunidades que penas", citaron interrogantes planteados en marzo de 2025 por la Pastoral Social de la misma Conferencia. "¿Dónde van a recluir a los menores si se concreta la baja de la edad de imputabilidad? ¿Qué alternativas reales existen para educarlos y reinsertarlos socialmente? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. ¿En serio creemos que esa es la solución?", se preguntaron, al mismo tiempo que plantearon dudas sobres las condiciones y los dispositivos disponibles en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen, así como por la efectividad de las instituciones penitenciarias para abordar el problema.

Para la CEA, es “imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza”. Los obispos integrantes de la Comisión Ejecutiva subrayaron la necesidad de fortalecer políticas educativas y comunitarias, además de focalizarse en la construcción de alternativas preventivas. También señalaron que la prevención requiere del acompañamiento de las familias, una comunidad comprometida y la intervención de un Estado presente.

"Inspirados en el legado de Don Bosco, advertimos que centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña. La Iglesia está cercana al dolor desgarrador de las familias y comunidades víctimas de estos delitos; sin embargo, insistimos en que una discusión centrada únicamente en la edad de los menores involucrados corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado. El desafío es más amplio: pensar caminos que cuiden, eduquen y acompañen y no solo respuestas que llegan cuando el daño ya está hecho", remarcaron.

"La figura y el legado de San Juan Bosco iluminan con especial fuerza este camino. Él no negaba los conflictos ni idealizaba la realidad, pero con su sistema preventivo apostó a la presencia cercana y afectiva de los adultos, a la educación, al trabajo y a la vida comunitaria como caminos de realización plenamente humanos. A la luz de su legado y de los 150 años de presencia salesiana en la Argentina, desde la Iglesia insistimos en una propuesta positiva: educar, acompañar y prevenir. El desafío es fortalecer políticas educativas y comunitarias que construyan futuro, más que debates que profundizan divisiones. En esta memoria de San Juan Bosco, reafirmamos que la verdadera prevención nace del cuidado compartido: de familias acompañadas, de comunidades comprometidas, de un Estado presente y de una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes", apuntaron.

"Creemos y defendemos que la niñez y la juventud son tierra sagrada donde Dios sigue sembrando futuro. El querido Don Bosco siga intercediendo por nuestros niños y jóvenes, especialmente los más vulnerables", concluyeron en el escrito, que lleva la firma del Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina; Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba y vicepresidente primero; Cesar Daniel Fernández, obispo de Jujuy y vicepresidente segundo; y Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro y secretario general.

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