En la reunión de Salta de la Unión de Industriales del Norte Argentino (UNINOA) del año 2019, la UIS, Unión Industrial anfitriona, presentó el cuadro que se agrega al final con una conclusión bastante reveladora.
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La gestión hecha football
El gráfico plantea el desarrollo de dos curvas, la primera mide lo que se denomina Densidad Empresarial, explicada como la cantidad de empresas por cada mil habitantes, la segunda se refiere a un indicador de pobreza y relaciona el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) también por cada mil de habitantes; en la abscisa (línea horizontal) se ordenan las provincias argentinas en forma decreciente (de mayor a menor) respecto a la Densidad Empresarial y ascendente (de menor a mayor) respecto a las Necesidades Básicas Insatisfechas.
Una primera mirada al cuadro nos expone que a medida que el número de empresas por cada mil de habitantes desciende, aumenta el indicador de Pobreza (NBI c/1000 hab.).
Pero si avanzamos con la distribución geográfica de la brecha, observamos que todas las provincias del norte argentino se encuentran situadas en el último (peor) rango de la brecha entre ambos indicadores, es decir menos empresas y mayor pobreza estructural.
Y ahora sí hablamos de pobreza estructural, porque fue el mensaje en esa reunión y la necesidad de su corrección a través de adecuadas políticas públicas de desarrollo productivo con más empresas privadas.
En todas estas provincias la impronta del Estado en la economía local aparece como un denominador común y proporcional a la mayor brecha entre densidad empresarial y pobreza estructural.
Pasaron algo más de tres años de aquel encuentro, hubo en el interregno no solo un cambio de gobierno sino también el COVID-19 y sus consecuencias.
El Estado tuvo que asumir la función reguladora que permitiera afrontar como sociedad un acontecimiento de tal magnitud; sus razones, formas, excepciones, eficiencia y consecuencias quedarán para el juicio de la historia; sin embargo pasadas las primeras vicisitudes el nuevo gobierno comenzó a aplicar las medidas de su gestión económica.
Así, volviendo al gráfico de la UIS, resulta significativo que la última provincia en la escala sea Formosa, justamente el "ejemplo a seguir" según manifiesta el presidente Alberto Fernández, evidentemente se trata de una estructura socio/económica regional que a partir del año 2020 se convierte en un modelo de gestión que fue avanzando en profundidad y extensión.
Si proyectáramos, en base a la política económica posterior, aquel cuadro de situación de 2019 a la actualidad, no sabemos exactamente hasta dónde habría de modificarse el orden de la distribución de provincias en la abscisa, pero con seguridad el punto de intersección (corte) de las curvas ascendentes de las Necesidades Básicas Insatisfechas con la decreciente de Densidad Empresarial en la ordenada, debería haberse retraído hacia el origen de coordenadas (0), ampliando la brecha entre pobreza y densidad empresarial, consolidando un modelo Estado-dependiente que progresivamente asfixia y deprime al sector privado; "creando" riqueza espuria a través de emisiones de moneda muy por encima a la lógica del agregado de oferta de bienes y servicios (incremento del PBI) y que al poco tiempo de circular va perdiendo valor real (inflación) perjudicando más que proporcionalmente justamente a quienes pretende favorecer.
Una Política Económica que tergiversa principios básicos de la Economía Política y un modelo social y productivo regional que aspira a nacionalizarse.
Un partido de fútbol que se juega solo en nuestro campo y pateando hacia atrás.
Cr. Raul E. Macaroff
DNI 11.983.302