El cura Renato Rasgido, en el banquillo de los acusados
"La duda que quiere sembrar es pobre; ya quedó en evidencia la mentira"
La abogada Silvia Barrientos, en representación de la querella, destacó el testimonio de la docente que fue la primera persona en escuchar de boca del denunciante el abuso.
El debate por el abuso sexual eclesiástico que tiene al sacerdote Renato Rasgido como acusado se encuentra en un cuarto intermedio, hasta el lunes. La audiencia se reanudará con la comparecencia de una nueva ronda de testigos. Consultada por El Ancasti, la abogada de la querella Silvia Barrientos consideró que “las mentiras caen y la causa va encaminada para una sentencia ejemplar”. La querellante remarcó que los testigos que no se presentaron a declarar son quienes en algún momento de la instrucción dijeron “no saber nada” o testificaron a favor del acusado.
“Es como que los testigos que no se presentan tuvieran miedo a declarar. Todo lo que dijo –la defensa- es para crear confusión. Los que no van, me parece están pensando si mantener el silencio cómplice, que perjudica al más débil”, consideró. Además, advirtió que aún quedan por declarar los profesionales de la salud que intervinieron durante la investigación.
“Hay testimonios que acreditan los signos de abuso”, remarco. La abogada de la querella valoró el testimonio de la docente a quien el denunciante contó por primera vez los abusos que habría sufrido por parte del sacerdote. “La maestra dijo todo. Todos los testimonios son importantes. Se nota la manera de mentir. La mentira no se puede sostener. La maestra dio el testimonio más importante”, consideró.
Otro testimonio relevante, para la querella, fue el de la amiga del joven denunciante. De acuerdo con el relato de la testigo, el sacerdote acosaba al adolescente. Recordó que en una ocasión el chico denunciante, ella y otros adolescentes habían salido a tomar algo. Era una salida de amigos. Con detalles, contó que el sacerdote pasaba con su camioneta, lentamente, como buscando a alguien. El adolescente denunciante se cubrió la cabeza con una capucha. A los pocos minutos, sonó su teléfono. La joven indicó que su amigo había recibido un mensaje del cura. El sacerdote le preguntó “¿… Sos vos?”. Ella le preguntó a su amigo por qué el sacerdote tenía el teléfono de él.
La testigo contó varios detalles. Aseguró que el acusado “perseguía” al chico. En otra ocasión, cuando los adolescentes se preparaban para ir a misa, el chico prefirió no ir. Para la testigo, él tenía miedo; le pidió que se quedara con él. Según el relato de la testigo, el joven dejó la catequesis. Cuando sucedió esto, el cura Rasgido mandó a buscarlo.
“Le ofrecía viajes y le llevaba cosas. Todo juega a favor de la causa. El relato del chico es devastador para el cura, con detalles de todos los hechos. Cuando declaró, mantuvo el relato durante horas. La duda que quiere sembrar es pobre. Ya quedó en evidencia la mentira que intentó instalar. Sólo respondió las preguntas de la defensa. Estudió un discurso muy escueto”, remarcó la abogada.
Otra versión
Además, la abogada de la querella salió al cruce de la defensa del cura Rasgido. El abogado de la defensa había manifestado que la madre del denunciante habría destrozado un informe que no favorecía a la denuncia contra el cura. La querella dio su versión.
Contó que al adolescente le habían realizado las pericias correspondientes que daban cuenta de la agresión. En una oportunidad, desde Andalgalá habían enviado al adolescente y a su madre al Hospital de Niños Eva Perón para realizar otro examen. “La mandan sola”, remarcó Barrientos. El médico que revisó al chico, sólo realizó un examen superficial. “Cuando lleva el certificado para mostrar a la fiscal de Andalgalá, la abogada –quien por entonces representaba al denunciante en la querella- rompió el informe y le indicó que diga que no la atendieron”, contó.
En debate, la madre del joven contó esta situación. Lo que hizo fue por recomendación de la primera abogada que tuvo en la querella. Dijo lo que le recomendó ella. Esa letrada compartía el estudio con abogados de la defensa”, indicó la querellante.
Expediente
El religioso Renato Rasgido fue imputado por “abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con corrupción de menores”, ambos “agravados por su condición de ministro de un culto religioso”. La denuncia se presentó en marzo de 2014, en Andalgalá. Por tratarse de delitos contra la integridad sexual, el debate se desarrolla a puertas cerradas. El Tribunal está integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Mauricio Navarro Foressi. El Ministerio Público fiscal es representado por el fiscal Augusto Barros, quien está acompañado por la abogada de la querella, Silvia Barrientos. La defensa es ejercida por el abogado del foro local Luciano Rojas.
“Siempre consideramos que la denuncia contra Rasgido era deficitaria, claramente no se puede llegar a una sentencia condenatoria”, había expresado la defensa, el jueves último. El defensor consideró que en torno a este juicio se asentó “la presión social y de medios que sin conocer las evidencias concretas presentan o se manifiestan en un sentido, sin un fundamento racional. El Tribunal es humano y el riesgo y temor a que esta gente sea permeable por esa expresión existe hasta que lleguemos al final del debate”.
Además, insistió en que “no se sustenta de ninguna manera la posición acusatoria”. Rojas precisó que los testigos que pasaron por el debate, que fueron deponiendo, “no corroboraron lo que dijo la supuesta víctima. La parte que la representa empieza a posicionar un pacto de silencio al no poder obtener la información que necesita para concluir su pretensión”. De esta manera, consideró que se comienza “a buscar excusas que no tienen que ver con la realidad”.