viernes 18 de noviembre de 2022

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Editorial

La "diabesidad"

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El lunes, con motivo del Día Mundial de la Diabetes, se conoció una cifra inquietante que pone de relieve la importancia del diagnóstico precoz para encarar mejor el tratamiento de las enfermedades: 4 de cada 10 personas con diabetes no saben que la tienen. Se enteran solo cuando se efectúan una medición de la glucemia en sangre, un examen sencillo y de bajo costo, pero que habitualmente muchas personas no se realizan con la frecuencia necesaria. Una vez diagnosticada la enfermedad existen tratamientos eficaces para morigerar sus efectos.

Por esa razón es que debe caracterizarse como una buena iniciativa la campaña de concientización organizada en la provincia por el Ministerio de Salud y la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP), que incluye testeos, lógicamente gratuitos.

La diabetes, que tiene síntomas a los que hay que estar atentos, como cansancio, pérdida de peso, orinar mucho y sed intensa, es una afección crónica en la que el páncreas produce poco o nada de insulina. Puede ser de dos tipos: la Tipo 1, en la que el páncreas produce poca insulina o no la produce; y la Tipo 2, que es cuando niveles de glucosa o azúcar en sangre son demasiado altos. Esta última es la que prevalece, constituyendo entre el 80 y el 90% de los casos de diabetes. La diabetes tipo 2 es producida en una altísima proporción por la obesidad o la falta de ejercicio físico, de modo que hay mucha probabilidad de prevenirla con alimentación sana y adecuada actividad física.

En los últimos años se ha acuñado un neologismo para mencionar a este tipo de diabetes: la diabesidad, que describe la alteración metabólica que padece el paciente con obesidad. Una alta proporción de los enfermos de diabetes tiene un índice de masa corporal bastante por encima de lo considerado normal. Pero la obesidad, además, es factor de riesgo de muchas otras patologías, como hipertensión arterial, enfermedades coronarias, renales, ictus, tumores, artrosis, Síndrome de Apnea del Sueño y depresión, entre otras.

El abordaje del problema de la obesidad es complejo. Debe realizarse desde un enfoque eminentemente sanitario y multidisciplinario, resaltando las consecuencias que tiene para la salud y no desde una perspectiva vinculada a estereotipos estéticos que conducen, generalmente, a la estigmatización de las personas con sobrepeso, a su segregación. Es decir, potenciando lo que habitualmente se conoce como “gordofobia”, que resulta de la instalación de un modelo hegemónico de supuesta normalidad en cuanto a los cuerpos, un paradigma que excluye a los que no se ajustan a él.

En este nivel de análisis, el impacto que tiene el sobrepeso y la vida sedentaria en la generación de enfermedades como la diabetes tipo 2 es un buen disparador para concientizar sobre la necesidad de llevar una vida y una alimentación saludables, desde la infancia y hasta los últimos años de vida, sin caer en actitudes discriminativas que, más que ayudar, dañan a las personas.n

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