Durante la investigación penal que realizó la Justicia Federal de Catamarca por las presuntas estafas, Cristian Sixto David Rojo declaró como imputado en varias ocasiones.
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La conexión entre Cristian Rojo, Eduardo Guerrero y la inmobiliaria
Según Rojo, en ocasiones, “Guerrero retiraba toda la plata de los clientes referidos de él”.
En una de ampliación de declaración como imputado, Rojo habló sobre Eduardo Guerrero y una inmobiliaria en la que, supuestamente, trabajaba el último mencionado.
En este sentido, Rojo detalló de qué manera se produjo el acercamiento de Guerrero y la inmobiliaria a la financiera “Callvu Servicios Financieros y Bursátiles”, que él dirigía.
En su tercera declaración, que se produjo el 10 de junio de 2022, Rojo precisó que Guerrero se contactó con él porque lo conoce de la infancia. “(Fue) para hacer inversiones conmigo, y empieza a hacer inversiones conmigo, y ahí le comenté que para entrar a mi empresa únicamente se entraba por recomendación. El fundamento de la recomendación era que yo quería saber qué persona entraba a invertir, para evitar gente complicada. Ósea me quería manejar con gente conocida”, explicó.
Luego, Rojo indicó que “como Guerrero ya tenía varios recomendados, la gente de sus recomendados iba a cobrar por mi oficina. Y como a veces se complicaba el tema de los turnos, porque la atención era por turnos programados, Guerrero me propone retirar el dinero de mi oficina y hacer él los pagos. No es que su inmobiliaria era una sucursal de mi oficina. Él habrá tenido 15 o 20 personas que eran familia de él o conocidos de él. Mi secretaria llevaba el control y me avisaba, me hacía las consultas. Guerrero no cobraba comisión, pero sí en sus inversiones yo le daba una tasa preferencial”.
Otra de las cuestiones que declaró Rojo es que “el que tomaba las decisiones de todo era yo, no es que Guerrero era empleado mío ni nada por el estilo”.
Rojo, además, remarcó que “en el caso de Guerrero, tenía inversiones propias e inversiones de amigos que entraban referenciados por él, o sea tenían carpetas individuales, cada cliente llevaba su contrato, por referencia de estas personas. Ahora, a Guerrero le hacía una tasa preferencial en sus inversiones propias, eso era lo único”.
Según el líder de Callvu, “todas las carpetas se armaban en la oficina mía y se las llevaba por ejemplo a la inmobiliaria Guerrero cuando estaba el cliente ahí. O sea, iba alguien de mi oficina, llevaba el contrato y traía el dinero. Guerrero me pasaba quién era el cliente, se armaba el contrato en mi oficina, se llevaba el contrato y se retiraba el dinero. Después, cuando había una cuestión de practicidad, Guerrero retiraba toda la plata de los clientes referidos de él y entregaba la plata a los clientes y los hacía firmar los recibos”.
Por último, resaltó que “la ganancia de Guerrero era la tasa preferencial que yo le había (dado) en sus inversiones. Yo le daba dos puntos más. Ejemplo: si normalmente a un cliente le daba el 10% de renta, a Guerrero le daba un 12%. Esto quedaba asentado en los contratos. Esto se iba hablando en el día a día, ahí ellos me peleaban, me pedían un punto o dos puntos más en sus inversiones”.
Causa
El martes, se conoció que el juez federal de Catamarca, Miguel Ángel Contreras, elevó a juicio la causa en contra de Rojo y sus laderos, sospechados de cometer estafas con criptomonedas.
Rojo está acusado de liderar una estructura de estafa piramidal a través de Callvu.
Según la pesquisa, Callvu ofrecía a sus clientes rendimientos del 20% mensual por inversiones supuestamente ligadas a criptomonedas y operaciones de Forex.
Sin embargo, el juez validó la hipótesis de que se trataba de un esquema Ponzi, donde los pagos se realizaban con el ingreso de nuevos ahorristas y no por ganancias genuinas.
Además de Rojo, también fueron enviados a juicio otras cinco personas señaladas como parte de la organización: Mónica Silvina Segura; Pilar Mercedes Sánchez Jorda; Eduardo Guerrero; Ana María Oliva (madre de Rojo) y Máximo Ramón Cordero (padrastro de Rojo).
Los delitos que se les imputan incluyen intermediación financiera no autorizada, estafa, lavado de activos, asociación ilícita, amenazas y coacción.
Parte del dinero captado habría sido utilizado para adquirir vehículos de alta gama con el fin de blanquear los fondos.
Tras la elevación a juicio de la causa, se abre la instancia en la que las partes podrán presentar diferentes recursos. En el caso de los acusados, tendrán la posibilidad de oponerse a ir a juicio.n