viernes 27 de enero de 2023

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y Cruz

La cola del alcalde

La relación que el diputado nacional y presidente del radicalismo catamarqueño Francisco Monti...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

La relación que el diputado nacional y presidente del radicalismo catamarqueño Francisco Monti construyó con el PRO y la Coalición Cívica se ha convertido en el eje ordenador de la interna de renovación de autoridades partidarias que se celebrará el 2 de abril. Comienzan a perfilarse dos bandos: los “puristas”, que exigen un litigio exento de intromisiones forasteras, contra quienes consideran que tales intromisiones son un detalle menor en tanto permitan robustecer la alianza de Juntos por el Cambio.

Que Horacio Rodríguez Larreta se erija como partidora de aguas es un indicio de los problemas que tienen los radicales para posicionar un candidato competitivo. El alcalde porteño es quien mejor mide en este momento en el arco opositor para dar la batalla presidencial, hecho que contribuye a su convocatoria tanto como a colocarlo como epicentro de las críticas para esmerilarlo de quienes pretenden la misma candidatura.

A nivel nacional, el radicalismo ofrece al titular del partido, Gerardo Morales y al diputado nacional Facundo Manes, pero ninguno de los dos alcanza todavía un volumen similar al del porteño, en parte debido a que no consiguen acumular el consenso suficiente dentro de la propia UCR.

Se dirá que en el PRO tampoco están todos de acuerdo con Rodríguez Larreta: Patricia Bullrich también quiere ser, Mauricio Macri no termina de destapar, pero el PRO no ha logrado aún una inserción nacional lo bastante sólida como para considerarse más que un partido municipal. La participación de la UCR es indispensable para Juntos por el Cambio, no tanto por la competitividad de sus dirigentes como por su estructura.

La situación es inversa en las provincias, donde los radicales conjugan estructura y referentes. En Catamarca, por caso, los macristas carecen de un dirigente en condiciones de pelear la Gobernación. El potencial de la Coalición Cívica, en tanto, se circunscribe al prestigio del diputado nacional Rubén Manzi, que le basta para ser más que el PRO, no obstante.

A criterio de los “puristas” radicales de Catamarca, macristas y lilitos catamarqueños conforman estructuras parasitarias que sobregiran sus contactos nacionales. Le reprochan a Monti subordinar la política del partido a estas maniobras a cambio de integrarse a la aduana política para llegar a Rodríguez Larreta.

Juana Fernández, presidenta del Comité Capital, expresó con mayor contundencia lo que otros solo insinuaban. “Que Monti blanquee y se afilie al PRO”, dijo. A las recriminaciones se suma el diputado José “Chichí” Sosa, líder de la Corriente Progresista Radical, que quedó afuera de la Junta Electoral conformada para la interna.

La cuestión divide también a la línea Celeste, que a falta de reemplazo eficaz para el exsenador nacional Oscar Castillo designó una conducción colegiada. El diputado Luis Lobo Vergara, presidente del bloque, estrecha vínculos con Monti, mientras otra facción encabezada por los diputados Luis Fadel y Alejandro Páez y el intendente de Andalgalá Eduardo Córdoba, marca la inconveniencia de confraternizar demasiado con el PRO y la Coalición Cívica antes de dirimir legitimidades en la UCR.

El senador nacional Flavio Fama se mantiene hasta ahora prescindente. En reuniones reservadas, condicionó su candidatura a Gobernador al respaldo unánime del radicalismo.

La presunción de los puristas es que Rodríguez Larreta respalda a Monti en la interna a cambio de que le promueva figuras de su espacio en Catamarca. El diputado macrista Enrique Cesarini y el “lilito” Mariano Manzi, hijo de Rubén, con ambiciones de entrar en la lista de diputados provinciales, son los dos operadores más visibles de este esquema.

En la pelea por la conducción de la UCR local, clave en la definición de la escena electoral, empiezan a cundir los que temen el efecto de que el alcalde meta la cola en la interna.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar