Aunque parezca un lugar común y hasta a veces suene como excusa para quienes tienen la...
Aunque parezca un lugar común y hasta a veces suene como excusa para quienes tienen la responsabilidad de luchar contra ella, es verdad que la inflación es un fenómeno multicausal. Lo cual, por supuesto, no exime de responsabilidad a las autoridades con competencia en materia económica.
Si bien en la Argentina la inflación es un fenómeno estructural al que no han podido abordar con éxito ninguno de los gobiernos del último medio siglo –salvo el período de la convertibilidad, que tuvo consecuencias desastrosas para el país a partir de una paridad ficticia entre el peso y el dólar que terminó eclosionando en 2001-, también se presenta, aunque mucho más moderada, en la inmensa mayoría de los países, incluidos los desarrollados.
Una de las causas del aumento sistemático y permanente de los precios es la especulación. Los economistas sostienen que opera sobre todo cuando ya se disparó la espiral inflacionaria e impide que los precios tiendan a lograr cierta estabilidad.
A nivel global la inflación empezó a acelerarse con la guerra entre Rusia y Ucrania, que provocó el aumento de los precios de la energía y de los alimentos. Más allá de estas causas objetivas, los economistas advierten que las grandes empresas, que mantienen un poder hegemónico sobre el mercado, aprovechan la coyuntura para obtener más ganancias. En septiembre del año pasado, un artículo publicado por BBC Mundo aborda esta problemática. El título anticipa el contenido de la nota: “‘Greedflation”: cómo algunas empresas están utilizando la excusa de la inflación para generar ganancias récord a costa de los consumidores”.
Greedflation es un juego de palabras: greed significa en inglés “codicia”, por lo que el término debe interpretarse como “inflación de la codicia”, y se usa para referirse a los supuestos incrementos innecesarios de los precios de los productos por parte de los conglomerados empresariales globales, entre los que se señalan las empresas petroleras, las industrias farmacéuticas y las alimenticias, entre otras.
La inflación de la codicia se ve favorecida por la concentración empresarial y el fracaso, la insuficiencia o la inexistencia de las regulaciones estatales. Y trae como consecuencia distorsiones de precios y una evidente pérdida del poder adquisitivo de los salarios, como sucede actualmente en el país.
Hay, por cierto, muchas otras causas de la inflación, además de la especulación, como la emisión descontrolada de la moneda, las variaciones en el tipo de cambio, las pujas distributivas o las expectativas, entre otras.
Si la inflación es un fenómeno originado por muchas y diversas causas, su abordaje requiere de una batería de políticas que tiendan a atacarlas. Entre ellas, combatir con regulaciones eficaces el aumento indiscriminado e injustificado de precios por efectos de la codicia, una empresa que debe encarar cualquier gestión, no importa el signo político del gobierno.