El 8 de julio José Luis García Coronado fue absuelto por el beneficio de la duda por el Tribunal Oral Federal. Estaba acusado de ser partícipe necesario en la fabricación de estupefacientes. Ocho años antes, dos hermanos de origen sirio habían sido condenados a 12 años de prisión. García Coronado, oriundo de Bolivia, estaba prófugo de la Justicia.
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La cocina de Icaño suma otro capítulo
¿Quién es García Coronado? Conocido como “Chato”, estaba acusado junto a los hermanos Barakat de integrar una estructura dedicada a la fabricación de estupefacientes.
Hay que volver al 13 de diciembre de 2010, cuando Ángel Chamez e Hiladia Vallejos fueron asesinados en su casa de Icaño, departamento La Paz. La investigación por el doble crimen derivó en el hallazgo de una cocina utilizada para la fabricación de cocaína y precursores químicos. El seguimiento de esos precursores permitió reconstruir una trama que excedía a Icaño y llegó hasta Salvador Mazza, donde se establecieron vínculos comerciales con los Barakat y García Coronado.
Los hermanos fueron condenados en 2018 a 12 años de prisión por su participación en la fabricación de estupefacientes. La sentencia quedó firme. García Coronado permaneció prófugo hasta su detención años después.
Ocho años después de aquella condena, García Coronado llegó a juicio y fue absuelto por el beneficio de la duda. Durante el debate sostuvo que para esa época se encontraba en Bolivia, donde vendía lomitos y trabajaba como taxista. Había permanecido detenido durante tres años y, antes del juicio, su abogado intentó acordar un abreviado que contemplaba el reconocimiento de responsabilidad y una pena de seis años. El planteo no prosperó por la postura de la Fiscalía.
El juicio de García Coronado estuvo a cargo de un tribunal diferente al que condenó a los Barakat en 2018. Aquel estuvo integrado por los jueces catamarqueños Juan Carlos Reynaga, Adolfo Raúl Guzmán y Enrique Lilljedahl. El nuevo tribunal lo integraron Federico Bothamley y Abelardo Basbus, ambos de Santiago del Estero, y Jorge Chamia, de La Rioja.
No corresponde discutir aquí si la absolución fue correcta o no. La fiscal María Correa anunció que recurrirá la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, donde se revisarán sus fundamentos: “Los jueces realizaron una equívoca valoración porque nosotros nunca lo acusamos de fabricación de estupefacientes, sino de su participación, y fue necesaria porque estaba inscripto en los organismos públicos correspondientes como habilitado para la compra y venta al por mayor de productos farmacéuticos",
Pero la absolución introduce una cuestión que excede la situación individual de García Coronado. Su participación había sido considerada por la acusación como necesaria dentro de la estructura investigada y era relevante para el agravante aplicado a los hermanos Barakat por la intervención de tres o más personas.
Si la absolución queda firme, deberá determinarse qué efecto tiene sobre ese agravante. No necesariamente implica modificar la condena, pero abre una discusión jurídica sobre una sentencia firme.
La causa comenzó con el asesinato de Chamez y Vallejos, continuó con el descubrimiento de una cocina de cocaína, siguió el recorrido de los precursores y terminó con la condena de los Barakat. Ahora incorpora una nueva instancia.
Después de 16 años, la historia de la “cocina” de Icaño todavía no encontró su último capítulo.
García Coronado, que había reconocido su responsabilidad para un juicio abreviado, finalmente fue absuelto por la Justicia.