La causa por el crimen de Celeste "Chasqui" Moreno continúa abierta
El acusado Ítalo Yamil Agüero había solicitado la prescripción. La fiscal de Instrucción Paola González Pinto se opuso y el juez de Control de Garantías rechazó el pedido del acusado.
Finalmente, el juez de Control de Garantías de Primera Nominación, José Santiago Ahumada Franzzini rechazó el planteo presentado por Ítalo Yamil Agüero, uno de los cuatro imputados por el crimen de Celeste Judith “Chasqui” Moreno, ocurrido en octubre de 2013. Con esta resolución, la investigación por la muerte de la joven continúa abierta. La fiscal de Instrucción de Séptima Nominación, Paola González Pinto, se había opuesto a lo solicitado por Agüero -imputado por “homicidio doblemente calificado por alevosía y por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género”-.
El acusado solicitó el sobreseimiento por plazo razonable. La representante del Ministerio Público Fiscal no sólo se opuso al planteo sino que además aseguró que la investigación del caso aún está en marcha. A la vez, sostuvo que habría nueva evidencia para la causa. Es decir, la Fiscalía aún no finalizó la investigación y todavía quedaría material por incorporar, antes de la elevación a juicio. Además, la fiscal advirtió que el planteo de nulidad no sólo dilata el proceso penal sino que pone en riesgo la investigación, debido a que finalizaría con el cierre (inconcluso). Con la prescripción, el crimen de “Chasqui” Moreno quedaría impune. Con la investigación abierta y próxima a la elevación a juicio, permanece la esperanza de hallar Justicia para la víctima y para sus familiares.
El crimen de Celeste Judith “Chasqui” Moreno, ocurrido el 4 de octubre de 2013, durante casi 12 años permaneció estancado. En octubre pasado, la causa iba a prescribir. En 2024, cuando González Pinto asumió la conducción de la Fiscalía de Instrucción de Séptima Nominación, se reactivó la causa y se imputó a los cuatro sospechosos. En mayo, la fiscal imputó a Agüero junto con Rafael “Cacho” Silva, Claudio Antonio "Loco" Argañaraz y Miguel Ángel "Iguana" Nieva por el femicidio de “Chasqui”.
De acuerdo con los nuevos avances en la causa, días previos al fatídico 4 de octubre de 2013, "La Chasqui" se habría apoderado de aproximadamente un kilogramo de cocaína, que tenía en su poder su expareja “Cacho” Silva. La sustancia pertenecería a Claudio Antonio "Loco" Argañaraz. Según se indicó, ese 4 de octubre, entre las 15 y las 18, mediante engaños y aprovechándose de su situación de vulnerabilidad de “Chasqui” Moreno, por ser mujer y trabajadora sexual, la habrían subido a un automóvil, propiedad de Argañaraz. Habrían tomado rumbo hacia un sector ubicado por Avenida Virgen del Valle Norte, aproximadamente a 200 metros hacia el norte de Avenida Terebintos. Una vez en el lugar, "Loco" Argañaraz, "Iguana" Nieva, "Cacho" Silva e Ítalo Yamil Agüero habrían agredido a golpes a Moreno. La brutalidad de la golpiza la habría llevado a un estado de inconsciencia e indefensión absoluta. La autopsia determinó como causa de muerte "asfixia por estrangulamiento a lazo asociada a traumatismos múltiples contuso cortantes cráneofaciales".
En su alegato, la fiscal González Pinto remarcó la violencia de género expresada en el modo en que se ejecutó a Celeste Moreno. El crimen de “Chasqui” estuvo marcado por la vulnerabilidad como mujer pobre y trabajadora sexual. Además, remarcó que hay un claro vínculo entre los imputados.
"Chasqui" era pobre. Se dedicaba a la prostitución para subsistir. Vivía en la marginalidad. Era, como describió la propia investigación judicial años después, "invisible". Era una mujer del margen, de esas que se las considera descartables. Durante más de una década, el sistema actuó en consecuencia: dejó su caso en un cajón.
La invisibilidad de "Chasqui" no era solo social. Era también estratégica para quienes la asesinaron. Su vulnerabilidad como mujer pobre y trabajadora sexual la convirtió en blanco fácil: fácil de engañar, fácil de atraer, fácil de matar y fácil de olvidar.n