A más de tres años del crimen del ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Rojas, la investigación continúa estancada y no se observan perspectivas de que pueda avanzar. La Fiscalía tiene dos pesquisas: una por el asesinato y otra por el supuesto encubrimiento del mismo.
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La causa del ministro Rojas sigue estancada y sin perspectivas de avanzar
Sin saber específicamente de qué manera mataron o murió Rojas, el fiscal Costilla debe resolver cómo avanzará con la investigación a quienes debían preservar la escena del hecho.
En la causa del homicidio, hay una persona imputada. Es Silvina Nieva, empleada de Rojas y de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) Catamarca.
Además, Nieva es una mujer con la que el ministro tenía un vínculo sentimental. En el arranque de la investigación, ella fue acusada por el delito de “homicidio doblemente calificado por mediar relación de pareja y por alevosía”.
La acusación en contra de Nieva fue hecha por el fiscal de Instrucción N° 2, Laureano Palacios, el primer investigador del caso; y por el fiscal de Instrucción N° 5, Hugo Costilla, quien actualmente tiene el expediente en su poder, junto con la fiscal de Instrucción N° 7, Paola González Pinto.
Nieva estuvo presa una semana y recuperó la libertad por un yerro de Palacios: no había firmado la orden de detención. Pero también es cierto que, desde que fue liberada, la Fiscalía no insistió en la detención de Nieva.
Y tampoco tomó una decisión con respecto a su situación procesal. Es decir, todavía no definió si pedirá que vaya a juicio o si solicitará que sea sobreseída. En pocas palabras, Nieva quedó en el limbo.
Esta no es la única cuestión sin definirse en el expediente. Aún está pendiente la reconstrucción del hecho. Esa medida todavía no tiene fecha de realización.
Como si fuera poco, aún se desconoce bajo qué hipótesis se desarrollaría esa reconstrucción del hecho. Hasta ahora, hay tres hipótesis de la muerte de Rojas: un crimen; un homicidio preterintencional o una muerte accidental. Ninguna está descartada. Ninguna pica en punta para la reconstrucción del hecho.
En medio de este contexto, surgió un cuestionamiento fuerte por parte de la querella al ateneo forense que se hizo el 13 de marzo de este año en la ciudad de Córdoba. Tal es la disconformidad de la familia Rojas que solicitó que se declare la nulidad de ese procedimiento.
El planteo fue hecho por el abogado querellante, Iván Sarquís, ante el fiscal de Instrucción N° 5, Hugo Costilla. Según la información a la que accedió El Ancasti, la solicitud está fundamentada en que el perito de parte por la querella, Juan José Fenoglio, no pudo participar de manera presencial del ateneo. En aquella oportunidad, Fenoglio no pudo viajar a Córdoba. El especialista estuvo conectado al ateneo por videoconferencia, pero tuvo dificultades para escuchar con claridad lo que decían los expositores. Ahora, la decisión está en manos de Costilla. Él debe resolver si hará lugar o no a la pretensión de la querella. En caso de que sí lo haga, se abre la posibilidad de que se pueda desarrollar un nuevo ateneo.
Aunque el ateneo no pudo establecer cuál fue la mecánica y la etiología de la muerte del ministro, sí manifestó que hubo un deficiente trabajo criminalístico. Ese pobre trabajo criminalístico le impidió al ateneo inclinarse por una hipótesis en particular.
Otro de los puntos significativos de las conclusiones del ateneo es que hubo fallas en la preservación del lugar del hecho. Los peritos también consideraron que la muerte del ministro no fue instantánea.
Todos los especialistas consideran que tuvo un período agónico en el cual pudo haber realizado movimientos convulsivos o involuntarios sin posibilidad de incorporarse por sus propios medios.
Con respecto a la lesión mortal y demás lesiones que hay en el cuerpo de Rojas, los peritos establecieron que la lesión craneal mortal habría sido causada por un solo golpe y que es más probable que haya sido sobre la superficie plana, como el piso.
En cuanto al probable mecanismo de producción de las lesiones, el ateneo consideró en forma unánime que no se puede establecer con rigor científico una secuencia cronológica de producción de las lesiones (cuáles se produjeron primero, cuáles después, cuáles en agonía, cuáles post mórtem).
No hay evidencia de agresión física sistemática sobre la humanidad del ministro.
En lo referido al horario en que se produjo la muerte del ministro, se dejó claró que ocurrió entre las 11 y las 17 horas del sábado 3 de diciembre de 2022. La perito ingresó a las 15 horas del domingo 4 de diciembre.
En la oportunidad, remarcaron que el intervalo post-mortem -es decir, el tiempo transcurrido desde la muerte- siempre es una estimación, no un dato preciso.
Es decir, no se puede fijar una hora exacta e inamovible de fallecimiento. Esto se debe a que el cuerpo atraviesa procesos biológicos y químicos variables que impiden esa precisión.
Sobre la causa de muerte, se estableció que en base al informe médico legal fue una muerte violenta. Y eso abre la hipótesis de la intervención o no terceros.
Sin saber con precisión si a Rojas lo mataron o si tuvo una muerte accidental, Costilla todavía debe resolver cómo avanzará con la investigación a quienes debían preservar la escena del hecho y las pruebas.