lunes 27 de junio de 2022

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Cara y Cruz

La captura de Norles

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1 de junio de 2022 - 01:10

Justo en el aniversario de los 40 años de su ordenación sacerdotal, al obispo Luis Urbanc le vino a caer un alud de recriminaciones por abandono de su rebaño, conducta inapropiada para un pastor. El Obispado difundió ayer un comunicado en el que circunscribió la polémica a cuestiones reglamentarias, pero el incómodo momento que atravesó el jefe de la Iglesia en el humilde oratorio Fraternidad Santa María Magdalena, que está en construcción en la zona sur de la ciudad, tuvo un sentido más profundo.

El incidente no fue porque el padre Alberto Norles Marín Zapata pertenece a la Iglesia Católica Nacional de los Estados Unidos y no a la Apostólica Romana, disonancia que en trámite de resolverse. Al obispo le reprocharon que hubiera estado ausente durante los trabajos que fueron necesarios para levantar el oratorio y se aparezca recién ahora, para designar al frente de la humilde congregación a otro sacerdote en lugar de Norles, que sí compartió esos esfuerzos.

“Ustedes no nos dieron nada, esto es de todos nosotros, de la gente. Se piensan que acá va a venir un cura que no puso nada, están muy equivocados, no es así. Nosotros acá empezamos en medio de la nada, nunca se han acordado”, increpó una mujer a Urbanc. Luego señaló que la Iglesia “protege violadores”. Otro sujeto lo acusó de “pregonar odio y desunir”.

Norles es oriundo de Valle de Cauca, Cali, Colombia, pero está radicado en la Argentina desde hace más de una década. La reacción negativa ante el anuncio de su reemplazo indica que ha sabido granjearse el respeto y el cariño de su congregación.

El asunto es la defección de la Iglesia Apostólica y Romana, lo mismo da que sea en beneficio de la Nacional de los Estados Unidos o de la Ortodoxa Rusa. Los fieles que decidieron levantar el oratorio de Fraternidad Santa María Magdalena avanzaron sin el apoyo de la institución que formalmente integran. Norles Marín estará flojo de papeles, pero los acompañó.

Este detalle es admitido por el propio Obispado en el parte de prensa sobre el episodio, donde informa Norles Marín se incorporará a la Iglesia Católica Apostólica Romana. Hasta que el trámite se perfeccione, el “cuidado pastoral” quedará a cargo del padre Reynaldo Oviedo.

“Esta petición fue culminación de un largo proceso de diálogo entre el Obispo diocesano y el Sr. Norles Marín. Por ello, el Obispo fue a conversar con los fieles para explicar que Norles Marín sería recibido en la plena comunión de la Iglesia como un primer paso para continuar un camino de mayor inserción en la acción apostólica y evangelizadora de la Iglesia”, dice el comunicado.

Vale decir: la Iglesia Católica, Apostólica y Romana admite que precisa “continuar un camino de mayor inserción en la acción apostólica y evangelizadora” en Catamarca. Llamativo, si se considera los siglos que lleva de apostolado y que administra nada menos que el culto de la Virgen del Valle. En tal tren, le resulta indispensable para el caso de la comunidad reunida en torno al oratorio de la Fraternidad Santa María Magdalena formalizar el pase de Norles Marín, que por su parte no parece haber tenido problemas en allanarse.

No deja de ser una victoria de monseñor Urbanc, aunque para lograrla haya tenido que atravesar el amargo trance de las reprimendas viralizadas. Como si no tuviera suficiente con los evangelistas que le disputan feligresía, faltaba que le empezara a crecer un católico “nacional estadounidense”, vaya a saberse con qué peligrosas sutilezas doctrinarias. Cualquier credo iba a creerse en situación de venir a colársele en el rebaño

El Obispado apresura los trámites, que al clavo se lo machaca en caliente.

“En la Capilla del Obispado de Catamarca, se celebró el acto formal por el cual Norles Alberto Marín Zapata fue recibido en la plena comunión de la Iglesia Católica uti laicus ad omnes iuris effectus (laico para practicar todos los derechos) y se dio inicio al proceso personal de inserción en la pastoral de la Iglesia”, se informó.

Una suerte. Urbanc podrá contar como propios los fieles cuidados por el inminente ex “católico nacional estadounidense”.

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