Graciela Martínez era abogada, tenía 54 años, y según vecinos del barrio, era una persona muy dedicada a su familia. Su perfil, paradójicamente, se conoció luego de que fuera asesinada por su propio hijo, identificado como C. I. C. M.
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La asesinaron y enterraron en su casa
El historial criminal del joven, de 24 años, no había comenzado con su asesinato. De hecho, no necesitó orden de detención luego del matricidio: permanecía preso desde el 23 de junio por una causa por tentativa de homicidio agravada por el vínculo contra su padre.
Fue durante esa detención cuando le reveló a su mejor amigo que había matado a su madre en el domicilio familiar. “Me mandé una cagada”, le dijo. Vecinos del barrio comentaron que el hijo de la mujer vivió antes con su madre y que en los últimos años ella residía sola. “Ella se deshacía por él. La veíamos siempre ir a comprar para cocinarle y nos contaba que la debilidad de él eran los panqueques”, relataron según el medio. “La mujer se desvivía por su hijo”, repetían en Castelar.
Tras el ataque al padre, la madre se ocupó especialmente de él, algo que está teñido de cierto misterio. Un dato: fuentes señalaron que el vínculo entre ambos “era muy malo”.
Martínez era conocida en el ámbito político de Morón por su paso por el Concejo Deliberante entre 2001 y 2003.