viernes 10 de mayo de 2024
Escritores catamarqueños por autores catamarqueños

Juan Alfonso Carrizo y las coplas de sus cancioneros

Justa Herrera

En su libro “Valle de Luz” Juan Oscar Ponferrada define a Juan Alfonso Carrizo: “De gordo que era al andar/ hacía temblar el piso,/ y era cantor de primera/ Don Juan Alfonso Carrizo./ Como Esquiú, santo varón,/ fue nacido en San Antonio/ y enemigo del demonio/hizo su predicación:/ predicó con la canción/ como todo buen juglar/ y en su fiel peregrinar/ por los llanos y las sierras,/ hacía temblar la tierra/ de gordo que era al andar”…

Juan Alfonso nace en el hogar de Ramón Delfín Carrizo, agricultor, y de su cónyuge Ramona Magdalena Reinoso. Juan Alfonso fue el sexto hijo, pero después nacieron varios hijos más. San Antonio de Piedra Blanca fue la cuna de Juan Alfonso. A los cinco años sabía leer y escribir. Tuvo una buena formación, con el profesor José Palemón Castro y en el claustro católico con el padre Larrouy. (Datos extraídos de la obra Juan Alfonso Carrizo, escrita por Juan O. Ponferrada)

INVESTIGADOR Y COPLERO

Desde muy joven mostró un amor especial sobre lo auténtico del alma popular. Al decir de Federico Pais, “penetró en el espíritu del pueblo y fue el primero que se entregó al estudio de las tradiciones populares”. Y en base a su estudio profundo, recorriendo a lomo de mula todos los pueblitos de Catamarca, Jujuy, Santiago el Estero, Salta, La Rioja y Tucumán siendo el primer CANCIONERO DE CATAMARCA que se publicó en 1926 y le abrió las puertas para que siguiera en una investigación minuciosa.

POR QUÉ LA COPLA

Cuando Carrizo parte a Buenos Aires, fue alentado por el padre Larrouy y el mismo Carrizo recordaba con emoción y orgullo la ayuda de este padre que lo alentó para que continuara con sus investigaciones.

Después de frecuentes viajes por provincias del Noroeste, se publica el primer Cancionero de Catamarca; después le siguieron Cancionero Popular de Salta, el de Jujuy, el de Tucumán y el de Santiago del Estero. Alfonso Carrizo ha recogido más de vente mil cantares tradicionales. Todos sus volúmenes son precedidos por estudios preliminares. La copla “es el alto espíritu de amor hacia lo auténtico del alma popular, la salvación de un apreciable tesoro de salvación” (Federico Pais).

En su incansable recorrer por pueblos con un lápiz y cuaderno, Carrizo nos dejó las más bellas piezas líricas, condensadas en cuartetas:

A mí me privan la entrada

a usted le privan salida.

Privarme de que la quiera

qué esperanza tan pedida!

Cinco sentidos tenemos,

todos los necesitamos

y a toditos los perdemos

cuando nos enamoramos.

Pero sería injusto recalcar solamente la belleza condensada en cada copla, si no afirmamos que combinó el trabajo del campo con la investigación erudita. Rastreó también en los documentos europeos y americanos, logrando valiosísimas distinciones. Fue miembro de la Academia Argentina de Letras, Honorario de la Sociedad Folklórica de Méjico, Fundador del Instituto de Lingüística y Folclore de la Universidad de Tucumán. Quizás injustamente se lo conoce únicamente por los Cancioneros que encierran coplas, seguidillas y canciones. Pero vale resaltar su obra magnífica de diez años minuciosos de investigación, hasta su primera publicación, el Cancionero de Catamarca. Y de esos veinte mil cantares y coplitas condensados en los Cancioneros de la Rioja, de Tucumán, de Jujuy, de Salta, no podemos cerrar este trabajo sin deleitarlos con estas pequeñas joyas:

Dices que soy un pobre

Pobre pero cariñoso

Como hueso de la cola

Pelado pero sabroso.

Dicen que sólo un cariño

No cabe en el corazón

Hay corazones muy grandes,

Donde pueden caber dos.

Al cabo de tanto andar

Hi visto lo qui quirido.

Hi visto mujer casada

corretiando a su marido.

A la orilla de un río

Suspiraba una alpargata;

Y en el suspiro decía

Pa tu mama y pa tu tata.

Chacarera, chacarera,

Chacarera de Saujil.

Ahora que tengo cama

No tengo con quien dormir.

Chacarera, chacarera,

Chacarera i Guandacol.

En la cabeza mi suegra

Hace su nido el colcol.

Y para terminar esta coplita de doble lectura que encierra un implícito humor:

Cuando me fui a Bolivia

Maté una dama

Y desde entonces me tiemblan

Las bolivianas

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