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Editorial

Inversión sin frutos

Información proporcionada por Pablo Cevallos Estarellas, director del Instituto Internacional de Planeamiento...
15 de diciembre de 2023 - 00:35

Información proporcionada por Pablo Cevallos Estarellas, director del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) de la UNESCO, Oficina para América Latina y el Caribe, detalla que en América Latina se hizo, en los últimos veinte años, una importante inversión económica para incorporar tecnologías digitales en los sistemas educativos.

El objetivo, claro está, era mejorar la educación. Y esa mejora iba a ser en tres dimensiones: las tecnologías digitales ayudarían a impulsar un proceso de inclusión educativa merced al acceso a la conectividad y a computadoras. Además, propenderían a mejorar los aprendizajes de los estudiantes a través de la utilización de programas informáticos educativos. Y, finalmente, la incorporación de la tecnología digital facilitaría el planeamiento y la gestión de los sistemas educativos.

Luego de dos décadas del inicio de ese proceso es justo reconocer que los resultados obtenidos han estado muy lejos de las expectativas. La experiencia argentina abona esta aseveración. Pero, ¿qué es lo que falló? Un estudio realizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO ofrece algunas respuestas al interrogante.

Respecto del primero de los objetivos, la realidad indica que, pese a las inversiones realizadas, la brecha de acceso a la tecnología sigue siendo profunda en la mayoría de los países de la región. Y ésta se manifiesta en dos dimensiones: en la socioeconómica y en la territorial. Es decir, los sectores de mayores ingresos y que viven en los centros urbanos tienen un acceso mucho mayor y de mejor calidad que los sectores de menores ingresos y/o que viven lejos de las ciudades. Además, muchas escuelas carecen de acceso a internet o tienen mala calidad de conexión.

En lo concerniente a la esperable mejora en los aprendizajes de los estudiantes a través de la utilización de programas informáticos educativos, el informe de la UNESCO señala que no se han encontrado efectos claros del uso de las tecnologías digitales en la enseñanza. Para Pablo Cevallos Estarellas, “esto puede estar relacionado con el hecho de que, según sugieren las investigaciones realizadas en los últimos años, las tecnologías digitales a menudo se usaron simultáneamente mientras se reforzaban prácticas educativas tradicionales”. También puede mencionarse como causa la falta de capacitación de un porcentaje importante de docentes en el manejo y aprovechamiento de las nuevas tecnologías.

Finalmente, en lo que se vincula con la incorporación de la tecnología digital en el planeamiento y la gestión de los sistemas educativos, Cevallos Estarellas reconoce que no ha habido avances significativos.

La falta de impacto significativo de las inversiones para incorporar tecnologías digitales en los sistemas educativos obliga a las autoridades educativas a un análisis exhaustivo de las razones de ese déficit. Y las conclusiones a las que se arriben serán los insumos centrales de las políticas que se implementen para revertir la situación.

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