Si bien se registraron en las últimas décadas muchos avances de las mujeres en el mercado laboral, la brecha de género sigue existiendo. Es un fenómeno vigente en todo el mundo y Argentina no escapa a esta realidad. En el país la tasa de actividad de las mujeres sigue siendo inferior a la de los varones, tienen una menor dedicación global al trabajo remunerado y trabajan menos horas. La consecuencia es inevitable: perciben salarios más bajos. Por cada 1.000 pesos que ganan los hombres, las mujeres ganan 770.
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Interrupción indeseable
Pero la dedicación es solo un factor. Los estudios realizados señalan también que las mujeres ganan menos en el mundo que los hombres por el mismo trabajo. Un informe de ONU Mujeres comparó salarios de personas que realizan un mismo trabajo, es decir, que ocupan un mismo puesto de trabajo, dentro de una misma empresa. “Si calculamos su diferencia salarial y resulta, por ejemplo, del 15%, es claro que las mujeres, en promedio, reciben un salario un 15% inferior al de los hombres”, consigna el estudio.
Otro trabajo, en este caso con foco en la Argentina, elaborado por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, señala que en el año 2022 “la brecha salarial alcanzó el 27,7%: las mujeres ocupadas debieron trabajar 8 días y 10 horas más que los varones ocupados para ganar lo mismo que ellos en un mes”. Y añade: “La segregación horizontal en el mercado laboral contribuye a la brecha salarial de género. Las mujeres se insertan en ramas menos valoradas y dinámicas, lo que resulta en salarios más bajos. En el 2do trimestre de 2022, 2 de cada 5 mujeres se insertaron en ramas asociadas al cuidado. Además, la brecha salarial se profundizó en el caso de los Servicios Sociales y de Salud (31,6%), los Servicios Comunitarios (32,7%), el Comercio (36,0%), la Industria Manufacturera (30,1%) y las Actividades Primarias (34,6%). También las brechas de tiempo y cuidados llevan a que las mujeres tengan menos tiempo para el mercado laboral y por lo tanto accedan a trabajos de menor carga horaria y mayor flexibilidad, que suelen tener salarios más bajos y condiciones de contratación más precarias”.
La única alternativa para la reducción progresiva de esta brecha de género en materia laboral y salarial es la implementación sistemática de políticas económicas con perspectiva de género. Se trata de profundizar la tendencia que se viene verificando en la Argentina en lo que va del siglo. El escollo para la continuidad de este rumbo es la negación que el gobierno nacional, particularmente el propio presidente Javier Milei, tiene respecto de este tema. Como se recordará, en el último debate presidencial el ahora primer mandatario señaló que la brecha no existe y que las mujeres ganan lo mismo que los hombres. De modo que, si no hay un cambio de posición del oficialismo nacional en la materia, la mentada proyección hacia la igualdad sufrirá una interrupción indeseable.