domingo 16 de junio de 2024
Editorial

Interrogantes que demandan respuestas

Un intenso debate se ha abierto en la provincia de San Juan respecto de si la muerte de la turista alemana Julia Horn, que días antes pasó también por Catamarca, podría haberse evitado. Prácticamente confirmado que se trató de una muerte accidental, circulan sin embargo especulaciones respecto de qué habría sucedido en este caso en particular si hubiesen estado activos los Grupos de Prevención de Montaña (GPM). Estos grupos, que funcionaron hasta junio del año pasado como apoyo a la seguridad de los turistas, especialmente en zonas de alta afluencia como el Cerro Tres Marías, fueron retirados por decisión del exgobernador Sergio Uñac y no fueron repuestos por el actual gobernador Marcelo Orrego.

Los GPM han recibido reconocimiento a nivel nacional como un método de preservación de la seguridad de las personas que visitan los cerros y montañas provinciales. Funcionaron durante cinco años, lapso durante el cual brindaron información y asistencia a más de 30.000 personas, ayudando a prevenir accidentes y garantizar la seguridad en las rutas de trekking.

El debate también debería instalarse en Catamarca, donde se han registrado en las últimas décadas varias muertes de montañistas y también muchos rescates de otros perdidos o descompensados. Los últimos fallecimientos son los de un montañista cordobés en marzo de 2021 cuando intentaba escalar el nevado Ojos del Salado. En el mismo pico, el segundo más alto de América luego del Aconcagua, murió en 2015 una persona de origen vasco. En 2010 pereció otro montañista, pero en este caso en el nevado de Aconquija, y en 2005 murió un montañista nacido en la ciudad de Buenos Aires cuando descendía del monte Pissis.

Pero son muchos más los casos de personas que son rescatadas con vida, lo que ocurre luego de una gran movilización de recursos humanos y económicos, lo que podría evitarse si existiesen mayores controles respecto de los que incursionan en estos terrenos hostiles sin la preparación o el equipamiento adecuado.

La Provincia de Catamarca tiene habilitado, de forma permanente, un registro de la actividad de ascenso y escalada a la alta montaña que es de carácter obligatorio, según lo establece la Ley de Regulación de Habilitación y prestación de servicio de guías de montaña N° 5266. Ese registro permite a las autoridades de Turismo y Seguridad de la Provincia estar en conocimiento de los datos y la ruta planificada de los montañistas, para activar eventuales operativos de rescate en caso de ser necesarios. Los controles también se realizarán sobre quienes prestan servicios turísticos, conforme la Ley de Agencias de Viaje N° 18829, buscando también garantizar la seguridad de quienes realizan esas incursiones riesgosas.

Lo que cabe preguntarse es si esos controles son los suficientemente rigurosos, o si todos los montañistas se inscriben en el registro, o si no sería menester, en determinadas épocas y lugares, tener grupos de prevención como los que existían hasta hace poco en San Juan. Interrogantes que demandan respuestas a la luz de lo acontecido recientemente con la joven alemana fallecida. n

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