Lo bueno, lo malo y lo feo | Arqueologiando en Catamarca

Indiana Jones buscando la CatamARCA perdida

Negro Aroca

Artivista catamarcano

26 de octubre de 2026 - 00:05

Indiana Jones es un mítico personaje creado por Lucas y Spielberg, interpretado magníficamente por Harrison Ford. Encarna a un arqueólogo aventurero que se mete en todo tipo de embrollos, siempre en busca de tesoros arqueológicos e históricos.

La saga está compuesta de películas muy exitosas.

Si bien es cierto también en este valle de lágrimas tenemos una saga con la Arqueología, la misma no es tan exitosa como la de las películas -aunque parece una película-.

Desde que era chischico escuché la frase popular “Catamarca es un museo a cielo abierto”, con el tiempo y después de recorrer esta tierra, puedo afirmar (aunque no con el rigor científico de un museo) que efectivamente es así, pero…

Luego de ver las cinco películas de Indiana Jones fue inevitable pensar en las cosas que pasan en Catamarca, muchas veces más arriesgadas e insólitas que las desventuras de don Indiana.

Vamos por partes, película a película:

En Catamarca existe un arca: la Dirección Gral. de Antropología, creada en 1985 curiosamente con sede en Andalgalá y con dependencia de la Subsecretaría de Cultura y Educación. Actualmente depende del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte y debería estar integrada por los departamentos Arqueología, Antropología Cultural, Folklore, Lingüística, Museología y Ciencias Auxiliares; está a cargo de un Director, Secretario, Jefes de Departamentos, Investigadores, Colaboradores Adjuntos, Bibliotecario, Auxiliar Administrativo, personal de Maestranza y Servicios. Tiene una multiplicidad de tareas, misiones, responsabilidades y funciones, como ser encargada de los Museos Arqueológicos y Antropológicos, y organismo de aplicación de la Ley 3223/77 referida a la propiedad de la provincia de bienes culturales y científicos (ruinas, yacimientos y vestigios arqueológicos, paleontológicos y paleoantropológicos). Esta ley fue luego modificada por la 4831/95 respecto a la preservación del patrimonio cultural e histórico; defensa, fomento, estudio científico y divulgación del patrimonio antropológico a través de científicos o instituciones nacionales o extranjeras; promover la conformación de recursos humanos en el área de la Antropología; organizar jornadas, congresos, seminarios y cursos relacionados con la problemática antropológica local, regional y nacional; fomentar la creación de nuevos museos regionales y parques arqueológicos, etc.

Sin embargo, y ésta es la razón por la que parece un Arca Perdida, solo tiene 6 licenciados en Arqueología, a los que se suman los solitarios responsables de los museos de La Puerta, Andalgalá, Capital, Santa María, Fiambalá, Tinogasta, Laguna Blanca, Antofagasta de la Sierra y Shincal de Quimivil (de los cuales solo 4 son licenciados en Arqueología), ergo, más de la mitad de los municipios y más o menos 9 departamentos no tienen arqueólogos ni museos. Todo esto en la Catamarca que es “un museo a cielo abierto”.

La Dirección no tiene camionetas propias (4x4, equipos de comunicación, equipamiento específico, etc.), carece de presupuesto para recorrer los 100.000 km2 de la provincia (muchos de ellos inhóspitos y de difícil acceso) ni personal para cumplir funciones de rescate, control o relevamiento.

Hay vacíos importantes: debería intervenir obligatoriamente en los IIA y trabajar en conjunto con Minería, Inta, Vialidad, etc.

En la UNCa tenemos un templo: la Escuela de Arqueología de donde egresan licenciados en Arqueología, en Patrimonio Cultural y en Antropología Social y Cultural.

Si tenemos en cuenta que Catamarca es una de las provincias con mayor patrimonio arqueológico en variedad, calidad y cantidad, es un infortunio que luego de 40 años de exitosa existencia no se profundice y amplíe su actividad, también es raro que no sea una Facultad. ¿la razón? Cuestiones estratégicas de supuestas políticas universitarias que nunca entenderé.

Una de las razones por las que la matrícula disminuyó y egresan solo 4/5 alumnos es que los profesionales no tienen una salida laboral de consideración, por lo que deben inscribirse como becarios en algún organismo o entrar en el círculo de la docencia donde generalmente predominan los profesores de Historia.

Catamarca cuenta con 16 departamentos y 36 municipios; todos ellos tienen en su jurisdicción un importante patrimonio arqueológico, algunos sitios estudiados, otros en estudio, unos conocidos y varios desconocidos científicamente. ¿No sería una buena política de gobierno provincial y universitario que cada municipio tenga un arqueólogo? Con ello cada jurisdicción, por un lado, relevaría, preservaría, estudiaría y pondría en valor ese patrimonio, como paso previo a convertirlo en un producto histórico/turístico y por otro, cuidaría ese patrimonio, con el agregado de dar salida laboral a tan importante actividad.

Algún día Catamarca, como una cruzada, debería recuperar los miles de piezas arqueológicas dispersas por el país y el mundo. La mayoría fruto del tráfico ilegal y otras porque “se las llevaron para estudio” y nunca más volvieron. Va un ejemplo: Aroldo Rosso, mientras trabajaba en Catamarca, llevó a Córdoba miles de piezas, con las que crea el Museo Ambato en La Falda, Córdoba. Se produce un robo en el Museo y luego las piezas aparecen en poder de Matteo Goretti, un famoso coleccionista.

¿Y si nos dedicamos a estudiar los restos paleontológicos existentes en nuestro territorio? Solo a título de ejemplo: unos están frente mismo a la Dirección de Antropología (ex Campo de Las Heras) y un gran yacimiento del periodo Cenozoico (era de los grandes mamíferos), considerado el más importante de Argentina, arranca en Puerta de Corral Quemado (Belén) y en dirección NE, a través de un arco de unos 130 km, llega al S de Santa María.

Mientras nosotros mirábamos las estrellas, en 1926 llegó a Catamarca la expedición paleontológica estadounidense del Museo Field de Historia Natural de Chicago, conocida como la 2º Expedición de Campo Capitán Marshall Field, liderada por el prestigioso paleontólogo y fotógrafo estadounidense Elmer S. Riggs, colaborado por argentinos como José Strucco, Luis Flores y Felipe Méndez.

Desenterraron, recolectaron y chorearon gran cantidad de fósiles del periodo Terciario (Mioceno y Plioceno) de armadillos gigantes, ungulados nativos y grandes marsupiales carnívoros de millones de años.

¿Alguien quiere ver a “nuestros dinosaurios”? Deberán ir a EEUU.

Ocurren cosas extrañas. Al E del valle central se encuentra la bucólica e inmaculada serranía de El Alto y Ancasti, es una zona de yungas, un frágil ecosistema donde floreció una de las más ricas culturas precolombinas como es Aguada (recomiendo leer la novela “Migrantes Hijos del jaguar”); gran cantidad de mágicos yacimientos arqueológicos se distribuyen en su geografía, especialmente cuevas y aleros con magníficas pictografías. Lamento decir que hay malas noticias… llegó la maldición del litio. Un horror.

Menos mal que Indiana Jones murió sin enterarse que un ex director provincial de Antropología suscribió el Informe de Impacto Ambiental donde se da fe que ningún sitio arqueológico del Este catamarcano se verá afectado por laexplotación de litio en la zona. Si Indiana viviera, ese dire pasaría a ser una pictografía de las cuevas de Oyola, La Candelaria, La Tunita o Caballa.

Y ni hablar del impacto ambiental.

En Catamarca tenemos nuestro propio Grial: Condor Huasi. Un museo arqueológico en Belén, fundado en 1944 por Eduardo Cura, un coleccionista belicho que reunió miles de piezas arqueológicas de importante factura. Luego de su muerte, los familiares lo donaron a la provincia y al tiempo reapareció (suenen zampoñas, sikus y pututos)… ¡en el 1º piso de una galería comercial de la city de Belén, en un dpto. alquilado! Con el título de Museo, ofcourse.

Como en la peli de Indiana, nuestro grial desapareceen 2024 y continúa perdido hasta la fecha. Comentan en la plaza del pueblo que toda la colección está guardada en algún depósito…

THE END

Fray Salvador Narváez (1893–1976) fue un ilustre franciscano, historiador y figura clave en la preservación del patrimonio cultural y arqueológico de la provincia. Fue autor de una campaña de concientización, salvataje y rescate arqueológico cuyo resultado fue la creación del Museo Arqueológico Adán Quiroga que atesora unas 8.000 piezas prehispánicas.

Marcos Quesada, Dr. en Ciencias Nat. y Lic. en Arqueología rescató de entre los amarillos papeles de la Hemeroteca Municipal una historia increíble: en diciembre/66, en un acto protocolar, el director fray Narvaez en su discurso dijo que era su deseo erigir una estatua en el patio sobre calle Sarmiento en homenaje a nuestro Indio Diaguita y puntualmente cita al anteproyecto realizado por el escultor Hernando Dalla Lasta; finalizó diciendo que “cuando se inaugure se saldará la deuda con nuestro indio y su imagen”.

Luego, alguien desechó el proyecto de Dalla Lasta y encomendó al escultor Forner una estatua del fraile de pie, dominante y en segundo plano un aborigen -sin identidad- sentado y sumiso (como fondo un AA ofcourse).

Justo como Fray Salvador Narvaez no quería.

Lo mismo le ocurrió a otro ilustre catamarcano: Luis Franco.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar