viernes 2 de diciembre de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Editorial

Hacia un cambio de paradigmas

A raíz de un episodio trágico ocurrido hace exactamente 29 años, en el que fallecieron...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

A raíz de un episodio trágico ocurrido hace exactamente 29 años, en el que fallecieron siete personas como consecuencia de un escape de gas cianhídrico en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, todos los 27 de septiembre se celebra el Día Nacional de la Conciencia Ambiental.

Uno de los presupuestos básicos para desarrollar una conciencia ambiental en sintonía con la realidad que nos circunda es saber cuáles son los principales problemas que, sobre el tema, existen en el país y en la provincia. A nivel nacional, los expertos coinciden en una nómina que incluye más de una decena, varios de ellos vinculados entre sí.

Tal vez la madre de todos los problemas sea lo que se denomina el consumo desmedido o irresponsable, que genera una explotación no sustentable –y por lo tanto irracional- de los recursos naturales. Este tipo de consumo contribuye al efecto invernadero por la emisión de gases.

Determinadas modalidades de producción también resultan un problema ambiental grave. Por ejemplo, la utilización de combustibles fósiles –petróleo, carbón, gas natural- como fuentes de energía, en vez de a apelar a las renovables. Este tipo de combustibles genera gases contaminantes como el dióxido de carbono, que, otra vez, incrementa el efecto invernadero. La megaminería, sin los debidos controles ambientales, también puede contribuir a la contaminación de suelos y agua.

La tala indiscriminada de bosques naturales, la deforestación, la desertización y los incendios forestales se incluyen como factores que agravan el daño al medio ambiente.

También, relacionados con modalidades de producción no amigables con el medio ambiente, pueden citarse actividades como la sobrepesca y explotación de ríos y océanos, pero también otras como la industria, la agricultura o la ganadería, que no usan eficientemente las materias primas y la energía, lo que genera una gran cantidad de residuos.

Precisamente la gestión de los residuos que generan las cadenas productivos como los consumidores finales –los ciudadanos- no está regida por los general por criterios ecológicos, lo que trae aparejado numerosos problemas de contaminación de suelos y napas freáticas. Se requiere, en consecuencia, una gestión de residuos eficiente, que incluye pero al mismo tiempo excede largamente la mera separación en origen.

La contaminación atmosférica, la degradación del suelo y el retroceso de los glaciares por el deshielo completan el catálogo de problemas de mayor gravedad en la Argentina.

Como puede observarse, la mayoría, si no todos, los problemas enumerados tienen vigencia en Catamarca, aunque algunos más que otros. La morigeración del impacto a gran escala y los cambios de paradigmas en las pautas de consumo y en los modos de producción dependen principalmente de decisiones políticas, pero también la comunidad, los ciudadanos comunes, pueden hacer su aporte en materia de preservación del ambiente. Las nuevas generaciones deben asumir un compromiso explícito que apunte a modificar lo hecho por las generaciones que le precedieron. Por eso, las escuelas son un ámbito ideal para aprender buenas prácticas y conductas en ese sentido, y el Día de la conciencia ambiental una oportunidad para alentar el debate crítico y profundizar la reflexión.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar