lunes 26 de septiembre de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Editorial

Gravísimo retroceso

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
14 de septiembre de 2022 - 01:05

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas recientemente publicado confirma que el mundo, que durante siglos fue logrando avances en la lucha contra la esclavitud, ha retrocedido dramáticamente en el último lustro. El estudio, que exhibe datos relevados hasta el año pasado, señala con contundencia que desde 2016 se incrementó en un 25% la cantidad de personas que permanecen bajo las formas identificadas con la esclavitud moderna, como los matrimonios o trabajos forzados. Son alrededor de 50 millones de personas (28 millones obligados a trabajos forzosos y 22 millones atrapadas en matrimonios forzados) las que padecen estas situaciones dramáticas, mayoritariamente niñas y niños, lo que es aún más escandaloso: el número total de mujeres y niñas en situación de trabajo forzoso es de 11,8 millones, mientras que el número de niños que lo padecen y tampoco acuden a la escuela son más de 3,3 millones.

Hay datos muy relevantes a considerar. Si bien la mayoría de los matrimonios forzados (el 75%) se dan en países subdesarrollados que los toleran de Asia o África, incluso con cónyuges niñas o niños, los trabajos forzados se dan en una alta proporción (52%) en naciones con renta alta o media, particularmente potencias mundiales de occidente que suelen jactarse de vivir en democracias donde rige la libertad y la igualdad de oportunidades. Las víctimas de esta última forma de esclavitud son, por lo general, migrantes indocumentados que provienen de países empobrecidos. El informe señala que los trabajadores migrantes presentan más del triple de probabilidades de estar en situación de trabajo forzoso que sus contrapartes no migrantes.

Casi 9 de cada 10 casos de trabajo forzoso se da en el sector privado. El informe de la ONU también consigna que "un 63% de los afectados por esta forma de explotación trabaja en diversos sectores y un 23% se desempeña en la explotación sexual comercial forzosa, un área en la que casi cuatro de cada cinco personas son mujeres o niñas".

Que en pleno siglo XXI existan situaciones de esclavitud que afecten a millones de personas es una afrenta a la humanidad, pero más grave es aun que este problema se agrave con el tiempo cuando la tendencia debería indicar una perseverante extinción de estos episodios inaceptables de explotación. La respuesta debería ser primordialmente de los gobiernos, pero también exige que sea integral, con participación de variados sectores. Como señala el director general de la Organización, Guy Ryder, “sabemos lo que hay que hacer y sabemos qué se puede hacer. Es fundamental contar con políticas y regulaciones nacionales eficaces. Pero los gobiernos no pueden hacerlo solos. Las normas internacionales proporcionan una base sólida y es necesario un enfoque que incluya a todas las partes. Los sindicatos, las organizaciones empresariales, la sociedad civil y los ciudadanos de a pie tienen un papel fundamental que desempeñar”.n

Seguí leyendo

Te Puede Interesar