Quienes fuimos sus alumnos aprendimos que las lenguas populares han sido objeto de estudios múltiples, emprendidos desde presupuestos teóricos y metodológicos distintos y que es a partir del Siglo XIX cuando los trabajos dialectológicos adquieren naturaleza científica. Siguiendo, por ejemplo, las teorías de Chomsky en “El lenguaje y el entendimiento” y Ferdinand de Saussure en “Curso de lingüística general”, entre otros, Federico Pais abre el libro advirtiendo: “El caudal de una lengua parece discurrir por cauces que cavan corrientes supraindividuales. Por ello, el hablante es en gran medida prisionero del lenguaje heredado, cuya óptica preformada le condiciona la visión e interpretación del mundo”.
Según Dámaso Alonso los estilos de los científicos –éste es el caso- son naturalísimos, no se notan, pero penetran en la esfera moral e intelectual del lector, exactamente hasta donde se lo propuso la mano que escribía. Esto se da en la obra de Federico Emiliano Pais, un investigador que transitó la vida con su tesoro de sabiduría y generosidad. Se advierte en la lectura de estos “Estudios catamarqueños de dialectología” dos bases fundamentales: la propia formación lingüista del autor y su contribución valiosa al conocimiento y análisis de nuestra lengua provinciana, sostenida en una tradición colmada de arcaísmos, indigenismos y “frases hechas”, a la que se suman formas sintácticas y vocablos que empujan por imponer su actualidad.
El hombre cuando dice algo se dice, también, a sí mismo. Cuando habla de las cosas que lo rodean, da su propia interpretación personal que es una manera de descubrirse como medida valorativa. El hombre, cuando comunica, expresa. Por eso, descubrir la manera de hablar de un individuo –definir su idiolecto– es también interpretar su forma de ser. Si el comportamiento humano es la proyección de la constitución mental, psíquica y moral, la palabra representa una definición ajustada y transparente de la personalidad. El lenguaje humano es la facultad más específica del hombre, es el reflejo más directo de su naturaleza psicofísica. Hablamos de “facultad” en el sentido empleado por Gabelenz, Saussure, Sapir y explicado y matizado posteriormente por otros lingüistas contemporáneos. El lenguaje es expresión de la naturaleza del hombre, su atributo específico y exclusivo; al mismo tiempo que lo define, afirma directamente su capacidad “simbólica” y su condición racional.
El lenguaje humano es, además, institución social. Es un medio y un efecto de socialización. Las personas no sólo usan las palabras para unirse y separarse, para constituir grupos y diferenciar a sus miembros de los que no pertenecen a él, sino que llegan a atribuirle la estimación simbólica y afectiva de una bandera o de una señal de identidad. La lengua es el resultado de todos los procesos que explican a un pueblo. Es el reflejo de su situación geográfica y el exponente de los avatares que han configurado su historia.
De esto da fe el profesor Federico Emiliano Pais, que abre estos estudios de dialectología con “Anotaciones e inferencias en torno del simbolismo fonológico de la lengua popular catamarqueña”, aludiendo a la herencia histórica de palabras heredadas que conforman el cuño tradicional de nuestro lenguaje regional. Se refiere al léxico empleado y recreado por los habitantes de nuestra tierra, atendiendo a la sugestión y creatividad del soporte fonético de las palabras, y a su vigencia en la introducción, mantenimiento, adaptación o reemplazo de aquéllas. Se ocupa también de lo que se da en llamar “simbolismo fonético” o, mejor, dice, dada la insoslayable interrelación sonido-imagen, “simbolismo fonológico”. Y amplía citando el sentido que al símbolo le asigna Suzanne K. Langer: “Los símbolos no son reemplazantes de objetos, sino vehículos para su concepción”.
FEDERICO EMILIANO PAIS Y SU OBRA
A contraluz del tiempo, la figura de Federico Emiliano País crece en la consideración de quienes lo conocimos, de quienes aprendimos a valorar a su lado ese elemento de sutil resonancia que es la palabra. El legado de su obra inmensa está en el estudio del habla catamarqueña, que abordó con sensibilidad y rigor.
Hay en la investigación lingüística del profesor Pais una insistencia amorosa por nuestra provincia, en expresiones que analiza con focos de espiritualidad.
Sus estudios abarcan regionalismos, vulgarismos, toponímicos, arcaísmos. Se detuvo en nuestra lengua popular, en su simbolismo fonético y semántico, conocimientos que volcó, línea a línea, en numerosos artículos periodísticos, en la cátedra, en libros de ensayos, en poesías, en cuentos.
Fechan su trayectoria diversos aconteceres, desde su nacimiento en Entre Ríos en 1919, hasta su partida final en 1995. Llega a Catamarca en 1945, para asumir las cátedras de Lengua III y Composición en el Instituto Nacional del Profesorado. Desde entonces es una figura paradigmática de la cultura y la educación en nuestro medio. Su producción bibliográfica contiene numerosos títulos, entre los que señalamos: “Notas lingüísticas e hispanoamericanas”; “Arcaísmos e indigenismos de la lengua popular catamarqueña” (1954); “Estudios de toponimia catamarqueña”(1973); “Algunos rasgos estilísticos de la lengua popular catamarqueña” (1974); “Estudios catamarqueños de dialectología “ (1976 -1978); “Hacia un estudio integral de la toponimia catamarqueña” (1976); “Nuevas notas para el estudio de nuestra lengua regional” (1990). Son ensayos que acrecientan el caudal de trabajos culturales, biográficos, filosóficos, la conferencia, el prólogo, estudios de temática diversa, apuntando a los valores de la condición humana.
En los libros de Federico Emiliano Pais encontramos breves capítulos de objetivos concretos, retórica fluida, texto denso y didáctico, prosa clara, de leer ameno. Analiza nuestra obra en función de eternidades, descubre belleza en los vocablos más elementales, cargados de significación. En algunos casos mantiene la oralidad y en estructura de fidedigno texto hablado, se identifica el alma del ensayo: una base científica comunicada con fruición literaria. La estilística y la crítica son también valioso aporte suyo a la crónica de las letras catamarqueñas.
Dado con creces a la comunidad, redactó junto al profesor Rubén Castillo los “Estudios de factibilidad de la Universidad Nacional de Catamarca”, afán compensado en 1972 con la creación de esta casa de altos estudios. Ciudadano Ilustre de la Ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca y Miembro Correspondiente de la Academia Argentina de Letras.
Federico Pais contó historias que cuenta el pueblo en su obra “La Verdad peligra”, aparecida en 1988 y antes, en 1983, había publicado el poemario “Mitad de la vida”. Abre este libro con epígrafe de Nietzsche: “La mitad de la vida es canto secreto”. En estas composiciones señorea el idioma; de condición sentencioso, trueca la idea en poemas sostenidos en el sentimiento. Bajo atuendo clásico -sonetos, boleras, romances, vocabulario, alusiones mitológicas-, incluye la crónica de personajes y sucesos históricos de Catamarca. Y mira con los ojos del que ama, la belleza del paisaje provinciano y le canta de colores con tono nostálgico, de profundo lirismo: “El morado conjuro de los tarcos/ embrujaba a los mundos de poesía/ y capullos de azul melancolía/ lloviznaban sus copas, con el marco/ violeta de los cerros…”.
ESTUDIOS CATAMARQUEÑOS DE DIALECTOLOGÍA (1976 -1978)
Enmarcado en el género ensayo, “Estudios catamarqueños de dialectología (1976 -1978)”, según Federico Pais tiene el propósito de demostrar el sentido que a “símbolo” le atribuye Suzanne K. Langer cuando se refiere a las palabras como vehículos de concepción.
Dice el autor: “Hay una capacidad sonora en el lenguaje para contribuir a esa concepción, capacidad simbólica e intuitiva, producto de la fantasía en cuanto a poder creador de imágenes”. Ejemplifica: “Es el simbolismo y no el parecido, lo que hace expresivos a “albear”, “chumuco”, “gritar”, cuyo simbolismo fonológico se ha realizado por inducción, y nada tiene que ver la etimología del vocablo”. El autor incluye sin discriminar vocablos de orígenes hispánicos y otros de procedencia indígena y destaca el valor sonoro de estos últimos, que contribuyen a marcar una intencionalidad estilística.
En este libro el profesor Federico Pais nos asoma a un universo entrañable, como es el habla de los catamarqueños. Indaga acerca de la asunción y dignificación de las palabras criollas; analiza la pureza y ranciedad de nuestro vocabulario y explica sus alcances; se ocupa de los verbos “delocutivos” y de la semántica y fonética de algunos regionalismos; también aborda el tema del superstrato en el español americano y se refiere a casos de sustrato histórico morfológico en Catamarca.
En estos estudios del habla catamarqueña el autor muestra en ésta un sentido práctico inconsciente, la infinita serie de variantes, de matices, de creación poética. Aplica una metodología sociolingüística, empírica, esencialmente con observación directa de datos, considerando la constitución del lenguaje cotidiano, aunando el rigor científico y de investigación con el aspecto divulgativo que alcanza este trabajo.
El libro “Estudios catamarqueños de dialectología” que me honro en prologar, es un aporte valioso al conocimiento de nuestra identidad, y pone de manifiesto nuestra contribución de hablantes al patrimonio común de la Lengua Española, que es, al mismo tiempo, unidad y diversidad.
Aquí, el profesor Federico Emiliano Pais traza, con reconocida solvencia académica, un panorama local del habla regional, con los toques de pintoresquismo, gracia y poesía de nuestra lengua. En su obra, ¡tanta!, nos ha legado la nobleza de su espíritu, su intelectualidad, su sabiduría, su honda humanidad y su amorosa visión de Catamarca.