domingo 21 de abril de 2024
Editorial

Faltan controles

Uno de los problemas ambientales más graves, no derivado directamente del calentamiento global...

Uno de los problemas ambientales más graves, no derivado directamente del calentamiento global sino más bien una de las causas del mismo, es la contaminación. A pesar de que hay una crítica focalizada por las organizaciones ecologistas hacia la actividad minera como particularmente contaminante, es la actividad industrial la que más contribuye en ese sentido en el contexto de las actividades productivas.

Un informe realizado y publicado a fines del año pasado por la Universidad Nacional de Rosario a través del Observatorio de Residuos Peligrosos de la UNR y la Universidad de Buenos Aires, indica que apenas el 7,1 por ciento del total de residuos industriales generados en Argentina fueron tratados en el último año. La falta de tratamiento de este tipo de desechos produce la contaminación del agua, tierra y aire, y tiene efectos muy graves en el ecosistema –es decir, en la fauna y flora-, pero también en la salud de las personas.

Las estimaciones del mencionado estudio señalan que el año pasado se produjeron en todo el país 214.675 millones de toneladas de residuos en todo el año, de las que fueron tratadas solamente 1.293.820 toneladas.

Según el testimonio de Claudia Kalinec, presidenta de CATRIES (Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales) “el saldo que se obtiene es un mayor descarte de materiales peligrosos, no peligrosos y patogénicos en el ecosistema. Las consecuencias más directas son un aumento en los niveles de contaminación ambiental y efectos graves en la salud de las personas. Lo que genera entre otras cosas el calentamiento global que estamos viviendo”.

Una de las causas de esta situación, además de la negligencia de los propios empresarios industriales, es la falta de controles estatales. Si el Estado autoriza el funcionamiento de las industrias, ese acto administrativo exige, como responsabilidad indelegable, un control estricto respecto del cumplimiento de las normas vigentes en materia de procesamiento de los desechos. La laxitud en los controles supone negligencia o complicidad de las autoridades.

También contribuye al bajo porcentaje de procesamiento de los residuos industriales el valor desactualizado de las multas. Los expertos argumentan que es más barato a las empresas violar las normas y pagar las multas que invertir en equipamiento que permitan el tratamiento adecuado de los residuos que generan.

Establecer controles más eficientes por parte de los organismos con competencia en la materia, actualizar el valor de las multas y realizar campañas de concientización respecto de la importancia de que los desechos reciban un tratamiento adecuado, son acciones que sin duda contribuirán a morigerar el impacto ambiental de la producción industrial.

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