viernes 27 de enero de 2023

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Editorial

Falencias al desnudo

El homicidio del exministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Rojas, puso en el centro de la escena el...

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El homicidio del exministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Rojas, puso en el centro de la escena el accionar del Poder Judicial y de la Policía de la Provincia por las irregularidades que se cometieron en las primeras horas tras la muerte y, posteriormente, con la detención de la única sospechosa, Silvina Nieva.

Lo de Nieva ya es conocido. Fue imputada por “homicidio doblemente calificado por mediar una relación de pareja y alevosía”, pero en la audiencia de control de detención fue liberada por el juez de Control de Garantías, Lucas Vaccaroni, quien detectó que ni el fiscal Laureano Palacios ni su secretario habían firmado la orden de detención. Ante este descuido, al juez no le quedó otra opción que excarcelar a la mujer.

La cadena de responsabilidades, sin embargo, comenzó el 4 de diciembre, día del hallazgo del cuerpo cuando con una celeridad llamativa autorizaron que sea lavada la escena del hecho y que el cuerpo del exministro sea entregado a sus familiares, lo que significó horas más tarde que tuviera que interrumpirse el velorio para que se haga una segunda autopsia en la que se confirmó que a Rojas lo habían matado.

Estas irregularidades sin dudas pusieron trabas en la pesquisa, la cual pareciera avanzar lentamente, ahora más por la demora de los resultados de las pericias que fueron ordenadas por el fiscal Hugo Costilla, quien quedó a cargo de la causa luego de que Palacios fuera desplazado.

Algunas de estas pericias se llevan a cabo en el Laboratorio Satélite Forense, ubicado en Valle Viejo, y que está en funcionamiento desde el 2016 en donde antes funcionaba el Mini Hospital de Villa Dolores.

Una de las pruebas consideradas claves es la visualización de los teléfonos celulares. No obstante, de los quince aparatos que fueron secuestrados en la causa, solamente pudieron ingresar a cinco pese a que habían convocado a peritos de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) para que colabore con los técnicos del Poder Judicial local. No obstante, con la tecnología del Laboratorio Satélite Forense no se pudieron “abrir” los celulares por lo que la Fiscalía envió todos los aparatos a Buenos Aires para que allí sean desbloqueados. Gran parte de las expectativas en torno al futuro de la causa pasa por el contenido de los teléfonos.

Otro elemento de la causa sobre el que aún no se puede echar luz es la grabación de una cámara de seguridad en la que se ve a una mujer caminar por las adyacencias a la casa del exministro en el horario en el que se perpetró el asesinato, la mañana del 3 de diciembre. La imagen de la grabación no es nítida y no se puede confirmar si se trata de la acusada, por lo que una vez más se buscó el auxilio fuera de la provincia.

El crimen de Rojas puso de manifiesto las limitaciones de funcionarios judiciales y policiales, pero también expuso el retraso tecnológico con el que cuenta la provincia para lograr dilucidar un asesinato. Hace cuarenta días que fue ultimado en su casa Juan Carlos Rojas y hasta la fecha no hay una prueba irrefutable de quien o quienes mataron al exministro.n

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