La defensa de un hombre condenado a un año de prisión efectiva por los delitos de “amenaza agravada por el uso de arma” y “daños” en perjuicio de su pareja, casó la sentencia y en este marco se realizó ayer la Audiencia de Expresión de Agravios en la sala penal de la Corte de Justicia local.
Tras la entrevista, los ministros Hernán Martel, Fernanda Rosales Andreotti y Verónica Saldaño pasaron a un cuarto intermedio para deliberar. El violento fue sentenciado en el Juzgado Correccional de Tercera Nominación.
Si bien había sido detenido al inicio del debate para dar garantías a la víctima al momento de declarar, el juez correccional Javier Herrera dispuso que recupere la libertad y el cese de detención. Desde entonces mantendrá la condición de libertad hasta que la sentencia quede firme.
Los hechos que se le endilgan ocurrieron en octubre de 2022, cuando agredió a su pareja en momentos que junto a sus hijos compartían una cena. Levantó un cuchillo de la mesa, amenazó de muerte a su pareja, le quitó su teléfono celular y lo rompió.
Dada esta situación, entre otras medidas, el magistrado lo excluyó del hogar y le fijó restricciones de acercamiento. Ordenó además que se le instale un dispositivo electrónico y que realice tratamiento psicológico y psiquiátrico. También remitió el expediente a las Secretarías de Mujeres, Géneros y Diversidad y de Familia para dar contención a la víctima y a sus hijos.
Conocido el fallo, la defensora penal oficial de Segunda Nominación, Florencia González Pinto –quien asistió al acusado durante el proceso- adelantó que, una vez conocidos los fundamentos, presentará un recurso de casación. Durante los alegatos, puso énfasis en que denunciante y denunciado están juntos y en pareja, actualmente. “Siguen siendo familia. Son un grupo familiar que supo sortear obstáculos y salir adelante. Su voz –la de la denunciante- tiene autonomía y se la deba escuchar”, consideró.
Además, remarcó que, tras la denuncia, el acusado cumplió con las restricciones judiciales impuestas. Por ello, pidió la absolución o una pena mínima y en suspenso y se ordene la inmediata libertad. En caso de que no se haga lugar a su pedido, que mantenga la libertad hasta que el fallo quede firme.
El juez correccional señaló que en la violencia doméstica -especialmente la crónica- aparecen oscilaciones en la conducta de la persona denunciante que pasa de exponer la situación ante la “gota que rebalsó el vaso” a querer ocultarla o disimularla.