miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Experiencias virtuosas

La cantidad de alimentos que a diario se desperdician en el mundo, en un contexto de cientos de millones...

La cantidad de alimentos que a diario se desperdician en el mundo, en un contexto de cientos de millones de personas con inseguridad alimentaria, representa un verdadero escándalo. Según estudios realizados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida por su sigla FAO, alrededor de un tercio de la producción de los alimentos destinados al consumo humano se pierde o desperdicia en todo el mundo, lo que equivale a aproximadamente 1.300 millones de toneladas al año.

Y, según la misma organización, el 36,6% de los habitantes de América del Sur pasaron hambre entre 2019 y 2021, de los cuales el 12,1 % está bajo la franja de inseguridad alimentaria severa y 6,8% sufren de malnutrición.

La buena noticia es que de a poco se van implementando estrategias, que resultan eficaces, para reconvertir esos desechos alimenticios. En Argentina existen varias experiencias, motorizadas por municipios, instituciones oficiales y organizaciones de la sociedad civil, de frutas y verduras que tenían como destino el descarte por cuestiones menores y que terminan convirtiéndose en snacks saludables o en alimento de gran calidad para los distintos tipos de ganado. Son experiencias basadas en lo que se denomina “economía circular”.

Muchos alimentos, además, se reutilizan como fertilizantes, suplementos para la producción de carne y leche o en insumos para generar energía eléctrica o biogas. Los avances de la tecnología amplían cada vez más las posibilidades de reconversión de lo que antes seguramente se convertía en basura. Se trata de un círculo virtuoso de desarrollo todavía incipiente (la mayoría de los desperdicios terminan perdiéndose aun) pero en franca expansión.

En Argentina tiene vigencia desde 2015 el Plan Nacional de Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos, que depende de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. En el marco de ese programa se publicó el trabajo “Municipios sin desperdicios”, que narra las experiencias de buenas prácticas para la producción y el consumo de alimentos con criterios sostenibles. Hay once municipios –de once provincias- que vienen realizando un trabajo de mediana y gran escala en el contexto del plan.

Están localizados en Buenos Aires (Berazategui y Morón), Córdoba (Villa María y Río Cuarto), Misiones (Apóstoles y Posadas), Neuquén (Aluminé y Villa Pehuenia Moquehue), Río Negro (Villa Regina) y Tucumán (Simoca y Tafí Viejo).

Para afianzar este círculo virtuoso, sería muy interesante una mayor articulación entre los distintos organismos del Estado, empresas y las organizaciones sociales vinculadas a la temática para desarrollar proyectos cada vez más abarcativos. Es imprescindible, además, para que el impacto sea verdaderamente importante, una escala nacional para replicar las experiencias positivas que ya llevan adelante, pero de manera focalizada, gobiernos y comunidades locales.

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