miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Estrategias para "blanquear"

Un informe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) señala que, por la acción del organismo...

Un informe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) señala que, por la acción del organismo, más de 167.000 trabajadores en relación de dependencia pudieron regulariza en el país su situación a lo largo de 2022. Esto significa que pasaron de tener un trabajo informal o “en negro” a uno formal o “en blanco”. La cifra es considerablemente más alta que la lograda en 2021, cuando los trabajadores regularizados apenas superaron los 60.000.

Las acciones desplegadas tuvieron éxito, pero fue insuficiente. En el año que va del tercer trimestre de 2021 al tercer trimestre de 2022 se crearon en Argentina cerca de 892.400 empleos, de los cuales más de 277.000 son empleos no registrados. Es decir que, en un contexto de creación de empleo luego de superadas las restricciones impuestas por la pandemia, alrededor de un tercio de los nuevos puestos de trabajo es en el mercado informal.

Estadísticas del informe de la Encuesta Permanente de Hogares recientemente publicado dan cuenta de que hay 20.629.300 personas ocupadas en Argentina. De ellas, 12.806.000 tienen un empleo registrado y 7.823.000 se manejan en la informalidad.

Los trabajadores informales tienen un status muy inferior a los registrados. No solamente porque no tienen beneficios reconocidos por ley, como obra social o aportes para una futura jubilación, sino además porque los salarios que perciben son muy inferiores. Y, mientras los ingresos del promedio de los empleados en blanco se actualizan en paritarias casi al ritmo de la inflación, los de los trabajadores en negro están perdiendo poder adquisitivo permanentemente desde 2018.

La estrategia de fiscalización de la AFIP en empresas para verificar la existencia de trabajo no registrado es una de las posibles. Pero aplica sobre todo a aquellas firmas que tienen buena rentabilidad pero optan por incumplir leyes laborales. En otras, hay verdaderas dificultades, por baja rentabilidad, para asumir esos compromisos, y requieren de un acompañamiento estatal, un esquema de incentivos fiscales, sobre todo a pequeñas y medianas empresas que son las principales generadoras de empleo.

Según las estadísticas oficiales, más del 90 por ciento de las empresas que tienen trabajadores en negro son pymes, fundamentalmente microempresas que tienen, en promedio, tres trabajadores empleados. La escasa rentabilidad prácticamente obliga a estos emprendimientos a pagar en negro, no como un método de evasión y de enriquecimiento, sino como una manera de apenas sobrevivir.

De modo que la tarea de control de la AFIP es, además de necesaria, efectiva para regularizar la situación laboral de los trabajadores. Pero tiene eficacia solo en aquellas empresas rentables que omiten cumplir con la legislación laboral vigente. Para las micro y pequeñas, que tienen dificultades para la formalización laboral, se requieren estrategias estatales que acompañen y ayuden.n

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