jueves 11 de julio de 2024
Cara y Cruz

Estímulo para los docentes

El adicional de estímulo al presentismo instituido por ley en Neuquén para el sector docente cuenta con el obvio rechazo de los sindicatos, pero podría servir de modelo para reactivar el debate sobre el ausentismo docente en Catamarca, los costos derivados del encadenamiento de licencias superpuestas y, fundamentalmente, el impacto sobre la calidad educativa.

La ley neuquina establece un adicional del 15% del sueldo para los docentes que tengan menos de tres inasistencias por trimestre y la prohibición expresa de que este extra pueda revisarse en paritarias.

En Catamarca, la mera insinuación de algo por el estilo generó resistencias que impidieron siquiera desplegar una discusión. En las postrimerías de la gestión de Lucía Corpacci, unas críticas de la gobernadora al alto nivel de ausentismo abrió la posibilidad e incluso, un grupo de docentes autoconvocados oficializó un pedido para incorporar el incentivo, pero todo quedó en la nada.

Por entonces, mediados de 2018, las licencias representaban un gasto extra de 47 millones de pesos mensuales promedio y el Estado desembolsaba hasta tres sueldos por el mismo cargo. El gobierno corpaccista proponía incorporar un adicional por "Prestación Efectiva de Tarea Frente a Alumnos" que contribuyera a desalentar las licencias amañadas.

Ese año había saltado el caso de un grupo de docentes tinogasteños que, con la complicidad de médicos que les habían extendido certificados truchos, habían sacado licencia para viajar al Mundial de Fútbol en Rusia. La transgresión desató un escándalo, sumarios y la promesa de denuncia e investigación de los profesionales de la salud implicados, pero no hubo mayores novedades. Sanciones administrativas apenas, por lo que en rigor es un fraude al Estado.

"Todo ese dinero que se destina a pagar la suplencia de la suplencia de la suplencia, va a ser invertido en mejorar notablemente los salarios de aquellos docentes que cumplen en serio”, argumentó Corpacci.

Ya era indicio de las distorsiones y los vicios del sistema el hecho de que las autoridades consideraran como única alternativa de solución formalizar un premio por dar clases. Los gremios pusieron el grito en el cielo con el mismo argumento que ahora esgrimen sus colegas de Neuquén: la disposición afectaría el derecho constitucional de huelga.

La aflicción obedecía en realidad a que los gremialistas quedarían privados de su principal instrumento para chantajear al Gobierno: la interrupción de las clases. El ausentismo se redujo este año alrededor de un 40% respecto del año anterior, pero de todos modos el costo por el pago de licencias supera los 700 millones de pesos mensuales. Proyectados, incluidos los aguinaldos, serían alrededor 9.100 millones de pesos al año.

Por supuesto, no todas las licencias son injustificadas, pero la cuestión es que no se sabe a ciencia cierta cuántas lo son, ni trascienden auditorías o eventuales sanciones por maniobras fraudulentas.

El caso de los docentes tinogasteños trascendió porque los involucrados cometieron la torpeza de publicar fotos de su periplo mundialista cuando según los certificados médicos debían estar recluidos en sus casas, inmovilizados por la gravedad de sus patologías.

Un estímulo al presentismo que no formara parte del salario podría complementarse con un endurecimiento de las sanciones para los contraventores en tren de comenzar a erradicar mañas muy acendradas en un área tan clave como la educación.

La pregunta es la de siempre: ¿quién le pone el cascabel al gato?

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