“Sí, reconozco los hechos que se me imputan y entendí y acepto el acuerdo al que se ha llegado”, expresó el joven que a principios de mes ocupó el banquillo de los acusados de la Cámara de Sentencia Penal Juvenil. Había llegado imputado por 14 hechos, todos delitos contra la propiedad - varios robos, un robo agravado por el uso de arma, otro robo agravado por ser cometido en poblado y en banda y varios hechos más de encubrimiento por receptación-, entre 2022 y 2023, cuando era un adolescente. Había llegado al Tribunal Penal Juvenil en libertad, acompañado por su familia. Al finalizar la audiencia, salió con una condena de cuatro años y seis meses sobre sus hombros, con rumbo al Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.
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"Este Régimen no es punitivista; busca soluciones alternativas"
A principios de mes, un adolescente fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por 14 hechos.
La audiencia se realizó de manera unipersonal y fue presidida por el juez Penal Juvenil Morabito. El Ministerio Público Fiscal fue representado por el fiscal del fuero especializado Guillermo Narváez. El joven fue asistido por el defensor Oficial Penal Juvenil Daniel Véliz.
Luego de que se leyeran los hechos que se le reprochaban, el joven admitió su responsabilidad en los 14 hechos que se le habían imputado oportunamente. Durante el año pasado, estuvo privado de la libertad por siete meses. También confesó tener un consumo problemático de sustancias, desde hace varios años. Otro dato que se destacó fue que no tiene completa la escolaridad.
Con base a las pruebas, la confesión y teniéndose en cuenta la celeridad con la que deben tramitarse las causas en el Tribunal Penal Juvenil, tanto el fiscal como el defensor llegaron a un acuerdo: una pena de cuatro años y seis meses de prisión.
En el marco de la audiencia, el fiscal Narváez destacó que el defensor tiene la oportunidad para reivindicar el trabajo que se realizó para la contención, el tratamiento de la adicción del joven desde el momento que la Justicia intervino en los hechos que se le enrostran. “Creo que todos los actores y protagonistas de este proceso penal han consagrado como horizonte en primer lugar la contención del joven, la ayuda y el diálogo. De ningún modo este Régimen es punitivista, sino que busca soluciones alternativas y proteger la integridad física y psicológica del joven”, consideró el fiscal Narváez.
A su turno, el defensor de este fuero especializado expresó que se logró que el joven tenga en un plazo razonable una solución a su situación. “Esto a él le traía mucha intranquilidad y él lo ha manifestado, una intranquilidad que también se la transmitía a su mamá. A su vez se le ha garantizado una eficaz defensa y efectiva defensa de sus derechos. La pena que se le impone -que se ha acordado con el estimado fiscal- es una muestra de lo que está diciendo el representante del Ministerio Público Fiscal: nuestro fuero especializado tiene una mirada diferencial, no va hacia lo represivo exclusivamente ni lo punitivo sino, hacia la persona, tratando al acusado, inmediatamente buscar que él tenga un tratamiento, cosa que se hizo todo el tiempo en este proceso penal”, advirtió.
Además, el defensor Véliz sostuvo que el acusado asumió la responsabilidad por los hechos que ha cometido. A su criterio, esta actitud debe ser merituada con suma importancia. Según la Defensa, “muestra la valentía y el intento de cambio que está demostrando”.
Para el defensor, no fue casual que ocupara el banquillo de los acusados. “Esto es fruto de su adicción a las drogas, él está enfermo y esto ocurre por el fracaso de las políticas públicas en cuanto al tratamiento de las drogas. A la ineficacia de parte del Ministerio de Salud, del Ministerio de Seguridad y del Ministerio de Desarrollo Social que no hicieron las cosas como debían para tratarlo a él. Su mamá ha pedido ayuda todo el tiempo; eso nos consta al fiscal y a mí. Esta defensa en cada intervención que tuvo durante el proceso pidió que sea tratado, mientras estuvo detenido se requirió insistentemente al Ministerio de Salud y al Ministerio de Desarrollo Social para el tratamiento de drogas respecto del joven. Estos pedidos siempre fueron acompañados tanto por la fiscalía especializada como por el Tribunal, sin embargo, nunca lograron su cometido y las excusas fueron falta de recursos, que decían que no tenían ni nafta para llevarlo, falta de personal especializado cuando estamos hablando supuestamente de un centro juvenil. Todas estas son simples excusas, pero el resultado es este, este joven está aquí sentado en el banquillo”, advirtió el defensor.
En esta línea, el defensor señaló que es la Justicia la que sigue tratando de que el joven supere su adicción a las drogas y atento a que el objetivo con relación a la pena es también su desarrollo personal y su salud, se solicitó que sea incluido de manera inmediata cuando ingrese al Servicio Penitenciario en el Módulo MAIA (Módulo de Abordaje Interdisciplinario Integral en Adicciones del Servicio Penitenciario”. En este espacio ofrecen para salud mental, atención psicológica y atención psiquiátrica una vez por semana; tiene recreación, actividad deportiva, talleres de carpintería, costurería, herrería, huerta, campo, folklore y yeso con moldes, más las tareas de fajina y las visitas.
Las partes acordaron la inmediata detención del joven y su incorporación al programa MAIA. El magistrado hizo lugar. Argumentó que el joven tiene constantes recaídas en su situación problemática de salud y, como consecuencia de ello, reitera conductas transgresoras ocasionándole daño a otras personas. Para el juez Morabito, en esta oportunidad procede la excepcional privación de libertad solicitada y el abordaje inmediato por parte de las autoridades estatales a su situación de consumo problemático, “todo ello, aclaro, sin perjuicio de lo exigido por el principio de revisión periódica de la sentencia”.
Además, el magistrado consideró “acertada” esta posibilidad alternativa. Señaló que tanto el representante del Ministerio Público Fiscal como el titular de la Defensa acordaron la calificación jurídica que corresponde a cada uno de esos hechos y, sobre todo, la pena que estimaron más adecuada para aplicarle al joven. “Sin dudas, los colegas del fuero especializado han respetado los estándares internacionales consagrados en el sistema de Justicia penal adolescente; especialmente el de mínima intervención. Y digo el de mínima intervención, porque han acordado una sanción proporcional y razonable; el principio de especialidad así lo exige a quienes integramos el Fuero de Justicia Juvenil. Sin dudas que ambos colegas del fuero especializado (acusación y defensa) han acordado sobre catorce (14) hechos delictivos una pena que responde a lo que consideraron una adecuada sanción para un joven que debe responder de una manera diferente por haber sido menor de edad al momento de cometer aquellos ilícitos”, explicó.
Reconocimiento
En el mismo fallo, el magistrado del Fuero Penal Juvenil valoró la labor del fiscal y del defensor. “Habré de felicitar a mis colegas representantes de la acusación y de la defensa del fuero especializado por su labor diaria y su compromiso con el sistema de Justicia Juvenil y sus objetivos específicos, claro está, cada uno desde su rol trascendental, acercando a este Tribunal soluciones armónicas a esos fines”, remarcó en los fundamentos.