martes 17 de mayo de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y cruz

Estado faccioso

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
22 de enero de 2022 - 00:26

La visita a la dirigente social Milagro Sala del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, se inscribe en una línea de gestión del Gobierno nacional empecinada en comprometer al Estado en las peleas del kirchnerismo. Como si a su desempeño le faltaran dificultades, añade los condicionamientos que impone una facción.

La prisión de Milagro Sala es motivo de controversia. Para el kirchnerismo, es una presa política del gobernador Jujuy Gerardo Morales; para el antikirchnerismo, una corrupta y violenta. Institucionalmente, la Casa Rosada ha decidido mantenerse al margen del litigio, conducta que le ha valido al presidente Alberto Fernández los reproches del ultrakirchnerismo y de la propia Sala.

De Pedro y Gómez Alcorta son, o se supone que son, funcionarios antes que kirchneristas, de modo que su actitud desafía la prescindencia del Gobierno que integran. Prescindencia, por otra parte, de la que no cabe dudar, porque de otro modo ¿cómo es que el Estado tolera que el Poder Judicial de una provincia tenga presos políticos?

No obstante De Pedro, nada menos que el ministro del Interior, convocó luego del encuentro, por Twitter, a “reconstruir una justicia que no persiga opositores”, sin aclarar si hablaba como ministro o como militante kirchnerista.

El viaje a Jujuy de los dos funcionarios se produjo y difundió mientras Morales y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, trataban de materializar un encuentro entre los líderes opositores y el ministro de Economía Martín Guzmán para tratar el asunto de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. La reunión no pudo hacerse.

También coincidió la tertulia con los preparativos de la marcha contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación, estimulada por el kirchnerismo y, ahora sí, avalada por el Gobierno. De Pedro se ocupó de insertar el Caso Sala con esa manifestación.

“Estuve con Milagro Sala, que lleva seis años detenida. Es necesario reconstruir una justicia que no persiga opositores y que garantice a las y los argentinos sus derechos, más allá de los poderes de turno. Es un principio básico del sistema republicano y la convivencia democrática”, decía el tuit.

Vale decir que el ministro del Interior y la ministra de Mujer, Género y Diversidad subordinan la evolución de un acuerdo que para su Gobierno es indispensable a sus preferencias y opiniones personales.

No solo no se logró la reunión con los opositores, sino que se puso en evidencia, una vez más, el carácter esquizofrénico del Gobierno nacional. De lo más confiable, toda una colaboración para avanzar en el reacomodamiento de la asfixiante deuda.

El espectáculo se desarrolló, además, al mismo tiempo que la promocionada reunión entre el canciller argentino Santiago Cafiero y el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, que Cristina Kirchner aderezó con una de sus oportunas epístolas sobre la deuda y la “pandemia macrista”. Lo de oportuno no es irónico: la vicepresidenta rompe su mutismo con gran sentido del “timing”, para incordiar las gestiones de su Presidente.

Por supuesto, el canal de acercamiento con la oposición moderada que se había abierto con la relación Morales-Massa quedó dañado.

El gobernador jujeño respondió al twitter del ministro del Interior por la misma vía: “Ud. es Ministro de la Nación, no de una facción, por eso lo invito a que visite a los miles de jujeños y jujeñas víctimas del sistema fascista de violencia, impunidad y corrupción que imperó por más de una década en Jujuy y fue liderado por Milagro Sala. Es inaceptable que los funcionarios que representan a todos los argentinos defiendan delincuentes condenados por corrupción en tribunales de distintas instancias y no respeten las sentencias del Poder Judicial”.

El incidente establece el orden de prioridades. El Gobierno nacional se embala en la pelea del kirchnerismo contra la Justicia mientras las posibilidades de refinanciar los compromisos de la deuda y reinsertarse en el mercado de crédito tambalean.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar