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Editorial

Estadísticas que preocupan

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25 de mayo de 2022 - 01:15

El pasado viernes, poco antes de las seis de la mañana, un individuo abordó en el norte de la ciudad a una mujer de 47 años que iba a su trabajo, la obligó a ir a un terreno baldío y allí la sometió a tocamientos en sus partes íntimas. Luego le arrebató el celular y se dio a la fuga. El caso tuvo gran repercusión pública, pero es uno de los muchos episodios de agresión sexual que ocurren cotidianamente en la provincia, la mayoría de ellos sin tanta trascendencia y en muchos casos sin que estos hechos aberrantes fueran siquiera denunciados.

De acuerdo con estadísticas del Poder Judicial de Catamarca, publicadas días atrás en un informe de El Ancasti, durante 2021, en la Primera Circunscripción Judicial, que comprende los departamentos Ambato, Ancasti, Capayán, Capital, El Alto, Fray Mamerto Esquiú, Paclín, Santa Rosa y Valle Viejo, se registraron 429 denuncias por delitos contra la integridad sexual. En comparación con 2020, cuando se registraron 360 por los mismos delitos, se advierte que el incremento llega al 19,16 %.

Las agresiones sexuales abarcan varios tipos de delitos relacionados entre sí: abuso sexual, acoso sexual, corrupción de menores, exhibiciones obscenas y pornografía.

No hay precisiones respecto de si el incremento de las denuncias obedece a un aumento de los casos de agresiones sexuales o a una mayor disposición de las víctimas, o algún tercero enterado de estas conductas deleznables, a concurrir a sede policial o judicial a denunciar los hechos. El informe de la Justicia catamarqueña indica que la mayoría de los casos de agresión sexual son abusos sexuales en la infancia (ASI) intrafamiliares y muchos de éstos sucedieron en el interior. Como puede comprenderse, no siempre este tipo de situaciones se transforma en denuncia y causa judicial, sobre todo si las víctimas son niñas, niños o adolescentes, y los victimarios, personas del entorno familiar. Menos aún en el interior de la provincia, donde el servicio de justicia es mucho más lejano para los ciudadanos y en consecuencia, menores las garantías de protección de los chicos y de esclarecimiento de la verdad de los hechos.

Por otro lado, durante mucho tiempo algunos de estos tipos de agresión sexual eran naturalizados y por esa razón ni siquiera considerados delitos. Es por eso que hay abusos crónicos, durante muchos años, y como sostiene el fiscal de Cámara Ezequiel Walther “propiciados por la cercanía, la preeminencia de la víctima y compartir los ámbitos de vida".

La víctima del abuso del viernes fue socorrida por otras personas, llevada inmediatamente a sede judicial, donde radicó la denuncia. A la tarde del mismo día, el presunto autor del hecho ya estaba detenido. No siempre los mecanismos policiales y judiciales están tan aceitados, y no siempre hay una predisposición ciudadana a apoyar a la víctima. Si las instituciones cumplieran en todos los casos con el deber que les cabe, y la sociedad participa activamente para prevenir o denunciar las agresiones sexuales, estos delitos no treparían tan alto en su incidencia, según marcan las preocupantes estadísticas del propio Poder Judicial.

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