miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Especulación y déficit habitacional

Una asociación de inquilinos propuso la aplicación de un impuesto a la vivienda vacía para, a partir de esta medida, lograr que se incremente la cantidad de propiedades en alquiler. El impuesto se aplicaría a dueños con más de tres viviendas.

La escasez de viviendas para abastecer la demanda es un fenómeno de larga data en la Argentina. El déficit habitacional que padece nuestro país afecta a 4 millones de familias. El problema se potenció en los últimos años. En efecto, durante el gobierno de Cambiemos (2015-2019). Mauricio Macri, que había prometido la construcción de un millón de viviendas en cuatro años, terminó reduciendo drásticamente el presupuesto para el sector: en el Presupuesto 2019, la partida para Vivienda y Urbanismo se redujo un 44,3% nominal con respecto al 2018. Hubo también un fuerte ajuste del 82% en el programa Acciones para la Construcción de Viviendas Sociales y se eliminó totalmente el Plan de Asistencia Financiera para Fortalecer el Acceso a la Vivienda. Durante el actual gobierno hubo una recuperación de los fondos para la construcción de viviendas sociales, pero se está muy lejos de satisfacer las necesidades.

A la falta de viviendas se suma que la oferta para alquilar es muy baja a raíz de algunas maniobras especulativas de propietarios de varias viviendas que las mantienen desocupadas, o de resistencia a la aplicación de la última Ley de Alquileres, sancionada en junio del año pasado. A partir de esta situación es que aparece como factible que se impulse el impuesto a las viviendas vacías, un tributo que ya existe en numerosas ciudades del mundo. Los casos con características más similares a la realidad argentina, que se estudian en la Mesa de Alquileres, instancia de concertación que reúne a propietarios, inquilinos y funcionarios de la Secretaría de Comercio de la Nación, son, entre otros, los de Montevideo, Berlín y Londres. En Francia rige una norma que combina presión impositiva para propietarios de viviendas vacías en ciudades de más de 200.000 habitantes e incentivos fiscales para dueños de inmuebles que mejoren sus viviendas y luego las destinen al alquiler.

La gran cantidad de viviendas vacías, mientras hay un gran déficit habitacional y pocas ofertas de inmuebles en alquiler, es un fenómeno que también se observa claramente en San Fernando del Valle de Catamarca, lo que eleva los precios de los alquileres.

El contexto mencionado, tanto a nivel nacional como local, torna necesario la adopción de medidas para frenar la especulación y facilitar soluciones a las personas que no poseen vivienda propia. Pero tales medidas deben adoptarse en ámbitos participativos, donde estén representados todos los sectores involucrados en la problemática. En consecuencia, la Mesa de Alquileres parece ser un espacio de articulación necesario, desde donde puedan surgir decisiones consensuadas y por lo tanto aplicables. En problemas de profunda incidencia social, lo aconsejable no son las medidas unilaterales e impuestas, sino las que resultan de acuerdos entre las partes.

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