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Editorial

Escuchar a los actores del sistema educativo

3 de junio de 2026 - 00:15

Los problemas más graves que enfrenta hoy la escuela secundaria son la falta de motivación y el desinterés de los estudiantes. Así lo señalan ocho de cada diez docentes relevados en un estudio conjunto del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Asociación Conciencia, titulado "Repensar la escuela secundaria: Problemas, resistencias y reformas posibles desde la mirada de docentes y directivos". Que sean los propios maestros y profesores, quienes conviven a diario con esa realidad en las aulas, quienes identifiquen este fenómeno como el nudo central de la crisis educativa es un aporte importante para revertir la tendencia.

La mirada que los docentes tienen sobre el sistema educativo en general es, por lo demás, crítica. En el estudio, le otorgaron al conjunto de la educación nacional una puntuación de apenas 2,5 sobre 5.

Detrás de la desmotivación y el desinterés aparece el ausentismo como otro problema que los docentes identifican con preocupación, el que no remite solamente a los alumnos que no concurren a clase, sino también a la ausencia recurrente de los propios docentes. Se trata de un fenómeno que se retroalimenta, porque la falta de presencia de los educadores refuerza la desconexión de los estudiantes y viceversa.

Los cambios educativos que se elaboran en laboratorios cerrados, al margen de las voces de quienes habitan cotidianamente las escuelas, suelen fracasar porque desconocen la realidad que quieren transformar. Los cambios educativos que se elaboran en laboratorios cerrados, al margen de las voces de quienes habitan cotidianamente las escuelas, suelen fracasar porque desconocen la realidad que quieren transformar.

Entre los hallazgos más valiosos del estudio se destaca uno que debería guiar la política educativa: a menor cantidad de alumnos por docente, mayor es la motivación tanto de educadores como de estudiantes, y mejor la articulación entre asignaturas. La investigación subraya, además, que las escuelas más pequeñas cuentan con un margen mayor de adaptación institucional frente a los cambios y los desafíos que presenta la educación contemporánea. Esto no implica necesariamente que la solución sea multiplicar los establecimientos o reducir drásticamente la matrícula por aula, pero sí que la escala humana importa y que el vínculo personal entre docente y alumno es un factor que influye en el proceso educativo.

La encuesta también revela que hay una propensión genuina a impulsar metodologías activas e innovadoras y a promover una mayor participación de los estudiantes en el proceso de aprendizaje. El estudio muestra a educadores que reconocen la necesidad de transformar la pedagogía. En la misma línea, un 41,6% se pronunció a favor de la inclusión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el aula, incluidos los teléfonos celulares, por encima de su prohibición o restricción.

La importancia de las conclusiones del estudio refuerza la necesidad de escuchar a los docentes. Y también a los alumnos. Es decir, a los actores del sistema educativo. Los cambios educativos que se elaboran en laboratorios cerrados, reservados a expertos en pedagogía que operan al margen de las voces de quienes habitan cotidianamente las escuelas, suelen fracasar porque desconocen la realidad que pretenden transformar. La Argentina tiene una larga historia de reformas educativas que llegaron desde arriba hacia abajo, cargadas de buenas intenciones pero también de pobres resultados.

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