A principios del mes pasado, por unanimidad, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación absolvió a un joven que debía responder por una agresión sexual. De acuerdo con las pruebas recabadas y los testimonios escuchados, el Ministerio Público Fiscal no mantuvo la acusación y pidió la absolución por el beneficio de la duda. Además, el Tribunal ordenó remitir el expediente a la Fiscalía de la Sexta Circunscripción Judicial, a fin de retomar la investigación.
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"En el debate aparecieron otros hombres que no fueron investigados"
El Tribunal estuvo integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Luis Guillamondegui. El Ministerio Público Fiscal fue representado por el fiscal Augusto Barros. La defensa estuvo a cargo de la defensora penal oficial de Segunda Nominación, Florencia González Pinto.
El hecho de violencia sexual contra una niña de 12 años se denunció en 2016 en La Paz. Como consecuencia del ultraje, la chica quedó embarazada.
Recientemente se dieron a conocer los fundamentos de la absolución, a los que El Ancasti tuvo acceso.
Si bien el fiscal de Cámara consideró que existió un hecho de abuso sexual ante la existencia de un embarazo en una niña de apenas 12 años, a la vez valoró la existencia de una prueba científica: el estudio genético de ADN que excluye al encausado Varela como padre de esa criatura. “En el desarrollo de este debate aparecieron otros hombres que no fueron investigados. El fiscal valoró que de los testimonios rendidos surge que existieron varios hombres que tenían frecuencia de trato con la niña, entre los cuales están los propios tíos, un primo, un vecino y la propia pareja de la madre. Las líneas investigativas no fueron agotadas”, se advirtió.
Ante esta situación, se consideró, corresponde que se dicte la absolución por el beneficio de la duda. El Tribunal remarcó que no existen elementos concluyentes y categóricos para sostener la acusación. Además, solicitó que la causa regrese a instrucción, en virtud de que ese análisis de ADN permitirá se investigue sobre la paternidad de esa criatura, para determinar quién es el padre, no por responsabilidad parental sino para conocer quién la abusó (sic)”, se aclaró.
Puertas adentro, en silencio
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. El dato más importante que advierten los profesionales es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares. Padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.
Además de vulnerar a chicos y chicas, el ASI rompe a las familias. Por ello, el silencio siempre juega en contra. Los especialistas advierten que, en ocasiones, “el costo de decir puede ser más elevado que el costo de callar”. “Por lo general, el abuso sexual es mayormente intrafamiliar, por lo cual hay otros intereses creados. A veces lo económico también es un punto donde, metafóricamente, se sacrificaría a la víctima para evitar que ese dador económico y supuesto abusador, como podría ser un padre, vaya a la cárcel”, advirtieron. El victimario realiza un abuso de poder. A través de diversos mecanismos de manipulación y amenaza, quien abusa genera en la víctima un sentimiento de culpa y vergüenza. Por ello, quienes lo sufren pueden tardar mucho tiempo hasta que pueden contar lo que sucedió.
Teléfonos
Ante la sospecha de abusos o de vulneración de derechos a chicos y chicas, la Línea 102 de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes funciona las 24 horas, los 365 días. A la vez, el Servicio Local de Capital de Promoción y Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes cuenta con la línea 3834 606915. A través de este servicio se pueden realizar consultas y asesoramiento.