ver más
Editorial

En busca de una sinergia

15 de diciembre de 2021 - 01:00

La valoración de los argentinos respecto de los científicos y del rol de la ciencia en general ha atravesado por diferentes períodos y distintos puntos de vista, desde el que proviene de cierta indiferencia sobre su función hasta la que los sitúa en lo más alto de la estimación social.

Dos extremos bien visibles de esta dualidad: el desprecio de los años 90 y la alta valoración actual, en tiempos de pandemia.

El 24 de septiembre de 1994, el entonces ministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo, respondió públicamente a la socióloga y demógrafa Susana Torrado, que había advertido sobre la gravedad de la política de desfinanciamiento de la ciencia argentina llevada adelante por el gobierno de Carlos Menem, con una frase que quedó en la historia: “¡Que se vayan a lavar los platos!”. Mandar a lavar los platos a los científicos simbolizó, desde entonces, el desprecio o, en el mejor de los casos, la subestimación de la labor de los científicos, traducida en la práctica en el recorte de los fondos destinados a la investigación.

En los tiempos que corren, atravesado por una pandemia que significará sin dudas un mojón en la historia contemporánea, los científicos tienen una muy elevada valoración. Según los datos de la quinta Encuesta Nacional de Percepción Pública de la Ciencia, la imagen de las científicas y científicos de la Argentina mejoró un 55% desde que comenzó la pandemia. Los resultados fueron dados a conocer el lunes, pero el relevamiento corresponde al mes de julio. Según el mismo estudio, el 72% se mostró muy o bastante conforme con la actuación de la comunidad científico-tecnológica durante la crisis sanitaria y un porcentaje similar augura que la investigación y el desarrollo tecnológico argentinos ocuparán lugares destacados en el contexto internacional.

Los avances o retrocesos de la ciencia argentina están vinculados estrechamente al presupuesto para el área. Durante el gobierno de Cambiemos el recorte presupuestario para ciencia y técnica fue muy marcado. En 2015 representaba el 1,46% del total del presupuesto nacional. En 2019, solo el 1,04%, y el Ministerio de Ciencia había sido rebajado a la categoría de Secretaría.

La nueva Ley de Ministerios, promulgada en diciembre de 2019, rejerarquizó el área, y la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, aprobada en febrero de este año, con el apoyo de todos los sectores políticos, establece el incremento progresivo y sostenido del presupuesto nacional destinado a la Ciencia y la Tecnología hasta alcanzar, en 2032, como mínimo, una participación del 1% del Producto Bruto Interno (PBI). Son buenas noticias que contribuyen, también, a mirar con optimismo el futuro de la ciencia en la Argentina.

Si bien el Estado tiene la misión indelegable de impulsar la ciencia nacional, en la articulación con el sector privado puede encontrar la sinergia imprescindible para que ese impulso sea peramente, no importa el signo político del gobierno de turno. Es decir, una política de Estado.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar