domingo 25 de febrero de 2024
Cara y Cruz

El virrey de Sobremonte

La derrota de Elpidio Guaraz abre una transición en Santa Rosa que, a pocas horas de las elecciones...

La derrota de Elpidio Guaraz abre una transición en Santa Rosa que, a pocas horas de las elecciones, empieza a mostrar aristas polémicas, a tono con el personaje.

Mario Páez, que le ganó la intendencia al frente del “Movimiento Integrador Santarroseño”, un partido municipal que contó con respaldo de sectores peronistas, denunció que se está trasladando documentación oficial del municipio y alerta sobre la posibilidad de que en el trayecto, por esos imponderables que pueden surgir en cualquier viaje, se pierdan algunos elementos valiosos para establecer lo de las anomalías que se le atribuyen al intendente.

Pesan sobre Guaraz sospechas de diferente tipo aparte de las de abuso sexual, acumuladas a lo largo de cuatro períodos de accidentada gestión. Tal vez los traslados se deban a que pretende preservar de eventuales deterioros las pruebas documentales de su corrección administrativa, pero no deja de ser sugestivo que le haya agarrado el apuro apenas se confirmó que perderá el paraguas político que lo amparó desde que se hizo con el control del erario municipal santarroseño, allá por 2007. O quizás necesite hacer un escrutinio minucioso de las constancias, por las dudas le falte alguna factura de viáticos que sirva a sus enemigos para incordiarlo en el Tribunal de Cuentas, por decir lo menos.

En cualquier caso, los movimientos en Santa Rosa remiten a uno de los tantos episodios bizarros en los que Guaraz se vio envuelto en su carrera.

En enero de 2018, el Tribunal de Cuentas lo conminó a devolver más de 10,7 millones de pesos que el Gobierno le había asignado debido a las inundaciones que habían asolado el este provincial en 2014. Por esta misma causa y por no presentar la rendición de cuentas del segundo trimestre de 2015 de las regalías mineras, fue multado junto con otros dos funcionarios.

Guaraz argumentó que la documentación que respaldaba los gastos controvertidos se había perdido y dañado debido al fenómeno climático y se declaró víctima de una persecución política instigada por Gustavo Saadi, que en ese momento era ministro de Gobierno de Lucía Corpacci. Con el sutil estilo que lo caracteriza, amenazó además con revelar supuestas tramas de corrupción que comprometían a miembros del oficialismo, cosa que nunca hizo a pesar de que, en su condición de funcionario público, tenía la obligación.

Los archivos del incidente son deliciosos.

Mario Páez, el ahora intendente electo, se desempeñaba entonces como concejal del Frente para la Victoria. "Se comprobó que es un malversador de fondos", dictaminó y pidió al Gobierno que intervenga.

Más dura fue la respuesta de Saadi, quien consideró que Guaraz encarnaba “las prácticas políticas más deleznables, lo peor de la clase política, lo que hay que desterrar definitivamente” y puso en duda que reuniera “las condiciones de equilibrio mental elementales para administrar un municipio”.

“No es la primera vez que este intendente cae en dislates de esta naturaleza, ni tampoco la primera vez que se niega a cumplir con las leyes. No sólo se rebela contra el Tribunal de Cuentas, sino también contra la propia Justicia. Ha incurrido en usurpaciones, ha cobrado peajes en rutas nacionales, ha hecho piquetes, quiso ser intendente de Bañado de Ovanta y de Los Altos en forma simultánea, clausuró el Concejo Deliberante de Bañando de Ovanta…En fin: estamos indudablemente ante un caso patológico, frente a una persona enferma”, reseñó.

Y remachó con una referencia histórica: “Esa excusa de que los expedientes y la documentación desaparecieron por el efecto de las lluvias o los incendios creo que la utilizó el Virrey Sobremonte cuando se fugó con los fondos públicos en las Invasiones Inglesas. No se la cree nadie”.

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