Otra vez el río El Tala se cobra la vida de una persona durante la temporada veraniega. Este hecho ocurrido el domingo último es aun más dramático al ser una niña de tan solo cinco años la víctima. Las averiguaciones policiales indicaron que el incidente sucedió en el kilómetro 12, en la ruta 4, junto a su madre y otra mujer. La niña pisó una piedra, se resbaló y cayó al agua. Su padre se arrojó al río para alcanzar a la pequeña pero solamente pudo observar cómo el cauce la llevaba. Los esfuerzos de la Policía, los Bomberos y Defensa Civil, fueron en vano. El cadáver fue hallado a quinientos metros, río abajo. La autopsia confirmó que la nena murió por asfixia por sumersión.
Según los registros policiales, es la tercera muerte en cinco años en el río El Tala. En 2018, Javier Medina había muerto ahogado tras ser arrastrado por el río en el intento de salvar a su hijo y a su novia. Estaba en el kilómetro 15. En enero del año pasado, María Canata fue arrastrada por el cauce del río cuando estaba en el Camping Municipal.
En el caluroso verano catamarqueño el río El Tala es una propuesta tentadora, por la cercanía y la belleza paisajística que lo rodea. Sin embargo, se ha convertido en un peligro para los veraneantes quienes, a veces por descuidos propios y en otras ocasiones por negligencias de los encargados de los controles, les ha tocado atravesar situaciones dolorosas como la ocurrida el domingo último.
El antecedente más próximo a la muerte de la niña de 5 años fue el fallecimiento de la joven de apellido Canata. Tras su fallecimiento, desde la Justicia se había deslizado que se abriría una investigación para dilucidar si existió alerta y/o prevención para prohibir el ingreso de personas al río. Puro amague.
Quienes también se mostraron compungidos por lo ocurrido fueron los legisladores de la oposición. Solicitaron una audiencia pública al Gobierno para evaluar el funcionamiento del sistema de alertas tempranas y analizar cuál es la capacitación del recurso humano de los organismos provinciales y municipales y cómo funcionan los dispositivos de vigilancia durante el verano ante las alertas meteorológicas. El pedido había sido realizado por Juntos por el Cambio bajo el fundamento de que la muerte de la joven fue producto de la impericia y desidia de los organismos. “Una tragedia evitable y previsible, no es tragedia”, dijeron.
En el documento expusieron que los sistemas colocados en el río El Tala no funcionaron por lo que pedían a Defensa Civil que dé las explicaciones.
El pedido de audiencia no prosperó y el caso quedó en el olvido.
Hoy, como ocurre cada vez que El Tala se cobra una vida, renacen los fantasmas de lo ocurrido el 23 de enero del 2012 en El Rodeo, en donde salió a la luz la inexistencia de un sistema de alertas tempranas. Las consecuencias de aquel desastre ya son harto conocidas pero no por eso menos penosas, más aún cuando la causa penal permanece en la maraña judicial y las familias de las víctimas no pueden cerrar ese capítulo.