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Enzo Ortiz respondió por varios hechos, el más grave fue estrago

"Él me quemó": condena de seis años y seis meses por incendiar una celda

Los testigos contaron que rescataron al acusado y a su compañero de calabozo de la Comisaría de Londres, Belén.

27 de marzo de 2026 - 00:05

Enzo Ortiz, sentado en el banquillo de los acusados de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, vio entrar a quien fue su compañero de celda, en la Comisaría de Londres, Belén, en octubre de 2024. “Él me quemó. Todos los días sufro”, expresó el damnificado. Ortiz fue imputado por los delitos de “hurto en grado de tentativa”, “hurto”, "amenazas y atentado agravado por poner mano sobre la autoridad y estrago doblemente calificado”. Reconoció su responsabilidad por tres hechos, los menos graves, y negó ser responsable del incendio. El Tribunal lo declaró culpable por los cuatro hechos y lo condenó a la pena de seis años y seis meses de prisión.

El compañero de celda de Ortiz apenas podía hablar. No sólo está atravesado por las secuelas del fuego. También está atravesado por otras vulnerabilidades. Aseguró que no sabe leer ni escribir y como consecuencia del incendio sólo tiene un pulmón y problemas en el páncreas. “No puedo trabajar”, aseguró.

Según la investigación, en octubre de 2024, el acusado Enzo Daniel Ortiz intentó llevarse, sin violencia, dinero de una virgencita y un buda, de un local comercial -hecho no consumado- y sí se llevó de otro local un teléfono celular.

Al cabo de unos minutos, personal policial arrestó al sospechoso. "Voy a buscar un fierro y les daré plomo a todos ustedes", expresó. A la vez, le dio un golpe de puño en la cara a un oficial inspector. El hecho más grave sucedió horas después, mientras se encontraba alojado en la Comisaría de Londres. El acusado colocó colchones en la reja de ingreso al calabozo. Armó un mechero con papel y prendió fuego a los colchones. Como resultado, su compañero de celda debió ser trasladado de urgencia al Hospital San Juan Bautista. Desde entonces, Ortiz se encuentra detenido, con prisión preventiva.

El principal testigo se puso de pie y mostró sus cicatrices. Mostró las marcas en un brazo y luego levantó el suéter para mostrar las cicatrices del fuego en su espalda. Señaló al acusado. “Prendió fuego el colchón. No sé cómo lo prendió”, recordó.

El joven reconoció que estuvo detenido por un hecho de violencia, durante 15 días. “Un día más y me iba”, contó. También comentó que compartió su tiempo de detención con un perrito, que estaba en la misma celda. Recordó que un policía le dijo que tuviera cuidado con Ortiz “porque era peligroso”.

El testigo contó que los colchones estaban en el suelo, sin camas. Sobre esa mañana, recordó que él dormía cuando se inició el fuego. El calor en la espalda lo despertó. “Pedí auxilio. Una enfermera y otra persona me ayudaron. Ortiz se metió en el baño. Estaba todo quemado”, recordó.

En ese momento, se quebró y pidió que se presentara su madre. Se pasó a un breve cuarto intermedio pero luego no pudo continuar con su testimonio. El tribunal solicitó a la psicóloga de la Oficina de Asistencia a la Víctima de la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA), Soledad Leiva, que lo contuviera. Finalmente, la profesional advirtió que el testigo no estaba en condiciones de continuar declarando. Tanto la Fiscalía como la defensa desistieron de su comparecencia y el Tribunal dio por cumplido su testimonio.

Testigos

Otros testigos dieron testimonio. El policía que fue agredido por Ortiz también relató lo sucedido. Entre otras cuestiones, recordó que el acusado fue arrestado porque habían salido de inmediato para este requerimiento.

El acusado fue trasladado a la Comisaría de Londres. Un sargento era el celador “y estaba solo”. Como medida de seguridad, la reja del calabozo tenía un pasador con candado y el celador tenía la llave.

En esa celda había cuatro colchones y una frazada mojada. “El celador contó que Ortiz prendió fuego. Cuando quiso abrir la reja, se quemó la mano. Ortiz tenía la frazada mojada y se tapó; se resguardó del fuego. Tiró el colchón a su compañero”, dijo. Como consecuencia del siniestro, el compañero de celda debió ser internado en la Unidad de Terapia Intensiva porque corrió riesgo su vida.

A su turno, declaró una enfermera del Hospital de Londres. Recordó que el calabozo estaba en llamas y la reja no se podía abrir porque estaba caliente. “El chofer conectó la manguera a un grifo. La reja tenía candado y había dos personas adentro”, contó. La testigo reconoció a Ortiz, quien no tuvo quemaduras.

El último testigo fue el celador. Recordó que ese día, el móvil había salido con el chofer y el jefe de guardia y que quedó solo en la Comisaría. Ortiz le pidió fuego para encender un cigarrillo. “Los colchones estaban sobre la reja, prendiéndose fuego”, indicó.

El celador declaró que salió a pedir ayuda e intentó ayudar. Como pudo, abrió la reja y sacó colchones que no estaban encendidos. También recordó que había colchones contra la reja, fuego y humo. El numerario atinó a apagar el fuego, pese a que temía por su vida.

“Pidió fuego. Le di fuego y volví a la guardia. Mi mayor necesidad era sacar a los muchachos”, aseguró.

Cada testimonio puso en evidencia una cadena de irregularidades. “A mí no me hicieron sumario”, admitió el celador.

Luego de escuchar a los testigos, el acusado pidió la palabra para contar su versión. Contó que al momento del arresto, estaba bajo los efectos de psicofármacos y alcohol y que en el móvil “me dieron una paliza que denuncié”. Además, reconoció que agredió a uno de los policías.

No obstante, negó ser el responsable del incendio. “Estaba coqueando. Me dormí con la coca”, dijo. A la vez, responsabilizó a su compañero de celda por el incendio. “Fue todo rápido. Estoy arrepentido de los hurtos. No estaba lúcido”, aseguró.

Instancias finales

Finalizada la ronda de testigos, se dio paso a los alegatos. El fiscal de Cámara mantuvo la acusación y pidió una pena de siete años de prisión. A su turno, el defensor Luis Miguel Nieva solicitó la absolución. Por unanimidad, los jueces Miguel Lozano Gilyam, Luis Guillamondegui y Silvio Martoccia declararon a Ortiz culpable. En consecuencia, se lo condenó a la pena de seis años y seis meses de prisión.

Casi tragedia

El incendio de la Comisaría de Londres pudo convertirse en otra "tragedia de la Alcaidía".

Según la declaración de testigos, la celda tenía cuatro colchones, tirados en el suelo. Ortiz prendió fuego a algunos. Es decir, no eran colchones ignífugos.

El celador reconoció que en ese momento se encontraba solo en la Comisaría. El chofer y el jefe de guardia salieron en el móvil policial.

De acuerdo con la declaración de Ortiz, se encontraba en la celda "coqueando" (es decir, masticando hojas de coca).

Ortiz pidió fuego al celador para encender un cigarrillo. El celador accedió al pedido.

El compañero de celda llevaba 15 días detenido por un hecho de violencia. Compartía celda con un perro, que también resultó herido.

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