sábado 22 de agosto de 2026
Cara y Cruz

El intervencionismo K

La recuperación del PJ jujeño por parte del sector que comanda la senadora nacional Carolina Moisés marca lo que quizás sea la última estribación del fracaso de la estrategia intervencionista del kirchnerismo, que orienta la burocracia partidaria nacional con sus proverbiales criterios facciosos.

Moisés, presidenta del bloque “Convicción Federal” y vicepresidenta primera del Senado, retoma las riendas del justicialismo provincial tras una larga disputa con la intervención dictaminada en 2023 desde el área metropolitana por los burócratas alineados con Cristina Fernández de Kirchner. Por aquel entonces, el presidente del PJ nacional era el sumiso Alberto Fernández y el PJ de Jujuy era presidido por Rubén Rivarola, a quien ahora los kirchneristas recurrieron para enfrentar al grupo liderado por Moisés en las internas partidarias.

El rechazo judicial a una apelación dejó fuera de carrera a la línea kirchnerista de Rivarola y solo quedó en pie la nómina “Generación Valiente”, enfilada con Moisés, que encabeza Carlos de Aparici.

Los peronistas jujeños podrán comenzar a desandar el desastre en el que los sumió el tutelaje kirchnerista iniciado por el interventor bonaerense Aníbal Fernández. En las últimas elecciones quedaron terceros comodísimos, peleando con la izquierda.

La devolución del sello partidario a los peronistas jujeños se suma a lo sucedido en Salta, donde el gobernador Gustavo Sáenz consiguió la anulación judicial de la intervención del PJ provincial decretada en 2024 por CFK e iniciar un proceso de normalización con Julio Argentino San Millán en la presidencia del partido.

El intervencionismo kirchnerista tiene la particularidad de no obtener ningún provecho de los daños que provoca El intervencionismo kirchnerista tiene la particularidad de no obtener ningún provecho de los daños que provoca

Ambos distritos condensan el desvarío de la conducción kirchnerista, que ha llevado al PJ nacional a su peor situación política desde la restauración democrática, con una política expulsiva y desplomes de sus representaciones institucionales sin precedentes. La infalible CFK capturó y desarticuló al PJ Nacional para convertirlo en terminal de su Partido del Conurbano, al que tiene también en tensión y al borde la ruptura con el enfrentamiento que La Cámpora que lidera su hijo Máximo instiga permanentemente con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.

El resultado de la estrategia kirchnerista tiene la singularidad de no obtener ningún provecho de los perjuicios que provoca. Jujuy y Salta son ejemplos nítidos.

La primera provincia es gobernada por el radicalismo a través del sucesor de Gerardo Morales, Carlos Sadir. Allí el PJ perdió su condición de eje opositor a manos de La Libertad Avanza, que ganó las nacionales seguida por el oficialismo. Los resultados fueron elocuente prueba del lamentable efecto de la política dispersiva ejecutada por el kirchnerismo: el frente Fuerza Patria apenas obtuvo el 15% de los votos y a los libertarios les alcanzó con el 37% para alzarse con dos de las tres bancas de diputados nacional en juego.

La obsesión por dañar a Moisés y al no peronismo indujo un diseño electoral que le dio tres poltronas de la Cámara baja a los enemigos del kirchnerismo.

En Salta fue todavía peor. El Partido del Conurbano apostó al exgobernador Juan Manuel Urtubey como primer candidato a senador nacional para erosionar a Sáenz. Ganaron los libertarios con el 42% y Primero los Salteños, la alianza del mandatario, se ubicó segunda con el 28. El armado bajo Urtubey a gatas llegó al 13%. Los libertarios colocaron dos senadores y dos diputados nacionales, Sáenz uno y uno. En lugar de tener 4 legisladores nacionales en contra, el kirchnerismo consiguió hacerse con 6. Una verdadera genialidad a la que, si se incluye lo ocurrido en Jujuy, debe añadírsele el haber potenciado las expectativas libertarias en ambas jurisdicciones.

El cuadro general confirma la irracionalidad política. De los 18 legisladores nacionales que tienen Salta y Jujuy, apenas uno, el jujeño Guillermo Snopek, hijo del ex gobernador de Jujuy homónimo, responde todavía al kirchnerismo.

En vistas de los éxitos de sus mandantes, debe estar reflexionando seriamente sobre su futuro. Concluye su mandato el año que viene.

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