Uno de los fenómenos que se advierte desde hace algunos años en el contexto de la economía argentina es el incremento sostenido de asalariados del sector formal que se encuentran debajo de la línea de la pobreza. Pobres eran, hasta hace una década, los desocupados y una porción importante de los trabajadores informales. Los trabajadores registrados, en general, no pertenecían a ese segmento. Sin embargo, la progresiva caída del poder adquisitivo del salario ha gravitado de tal manera que hoy la mayoría de los ingresos de los trabajadores en la Argentina se encuentran por debajo del nivel mencionado.
El gobierno de Alberto Fernández finalizó con una bajísima tasa de desempleo, pero con la dificultad señalada de sueldos en promedio muy deprimidos. Este escenario ha empeorado aún más desde el comienzo de la era Milei. Un informe recientemente publicado por el Centro de Información y Formación de la República Argentina (CIFRA) precisa que entre el mes de noviembre de 2023 y abril del año en curso, la capacidad adquisitiva del salario promedio registrado disminuyó en 14,9%. Diciembre y enero fueron los peores meses como consecuencia del impacto del combo de devaluación, quita de algunos subsidios y liberación de precios. Diciembre terminó con un 25% de inflación y enero con un 20%. Los salarios subieron muchísimo menos.
También se ha deteriorado notablemente el salario mínimo, vital y móvil, cuyo incremento ha sido mucho menor al de la evolución del índice de precios, particularmente el de los alimentos. Según el estudio de CIFRA, la caída alcanzó al 28,8% entre noviembre de 2023 y la actualidad.
La caída del poder adquisitivo de los ingresos fue mucho mayor para los empleados del sector público. En el mismo periodo, el salario registrado promedio real del sector público cayó 21,3% mientras que en el sector privado la disminución fue de 11,2%.
El trabajo también ofrece datos que permiten verificar la caída en la última década. “Si el salario registrado real se compara con el nivel que tenía al final del gobierno de Mauricio Macri, en noviembre de 2019, resulta 24,2% inferior –consigna-. Si la comparación se realiza respecto del nivel de noviembre de 2015, último mes completo de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, resulta casi 40% más bajo”.
La evolución de los salarios por debajo de la de los precios desde el 2015 hasta ahora explica la suba sostenida de la pobreza en la última década. En 2015 la pobreza abarcaba a aproximadamente el 29% de la población (contra el 56% del año 2003); hoy afecta al 55%, casi lo mismo que a la salida de la crisis del 2001-2002.
La situación es alarmante, y lo peor es que no se avizora un cambio de escenario. La política económica ultraortodoxa del actual gobierno prevé, en el mejor de los casos, una secuencia que arranca con un aumento de las inversiones, lo que motoriza la actividad económica para luego de un tiempo posibilitar la recuperación de los salarios. El gran desafío que enfrenta el gobierno, lo señalamos una vez más, es cómo lograr, sin el Estado motorizando la economía, que haya inversiones en un mercado absolutamente deprimido por la caída abrupta del poder adquisitivo de los salarios.