viernes 12 de julio de 2024
Lo bueno, lo malo y lo feo

El futuro incierto de Javier Milei después del festejo

Mauricio Cantando - Publicado en Letra P

Javier Milei logró que el Congreso sancionara la Ley Ómnibus y la reforma fiscal, después de un semestre de funcionarios peregrinando por pasillos y aceptando reescribir o eliminar la mayor parte de los textos originales. En esas gestiones germinó la oposición dialoguista, como se denomina a los bloques que ayudaron al Gobierno a construir la mayoría en ambas cámaras.

Esa etiqueta le quedó al PRO (que funciona más como aliado clásico), la UCR, los partidos provinciales y outsiders que se agrupan en bloques diversos. En la Cámara de Diputados, decisiva porque avaló la mayor parte de las reformas, estas figuras se asocian en Hacemos Coalición Federal, la bancada coordinada por Miguel Pichetto.

Milei consiguió las leyes por la intervención final de Guillermo Francos, que en el camino se convirtió en la única persona en compartir los cargos de jefe de Gabinete y ministro del Interior al mismo tiempo. Desde ese trono, hizo política de casta: negoció con provincias reactivar obras públicas, la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y repartió cargos en organismos del Estado y embajadas para los sin tierra.

En la sesión del jueves, para tener la reversión de Ganancias, el corazón de la reforma fiscal, Francos tuvo que prometer fondos a los municipios gobernados por radicales en provincias dominadas por el peronismo u otras fuerzas, como Córdoba, Neuquén, Santa Cruz y Buenos Aires.

Después de negociar con la cúpula de la UCR, el jefe de Gabinete sufrió la presión de las bases de ese partido. Tal es así que el senador Maximiliano Abad, presidente del comité bonaerense, se mantuvo en contacto con la diputada Karina Banfi, una de las últimas rebeldes, junto a la santacruceña Roxana Reyes y el neuquino Pablo Cervi.

El talismán de Javier Milei

Francos cerró el pleito con el manual clásico de la política: buscó aliados en el peronismo para sumar presión a los dialoguistas, atrapados en la nueva grieta. El que se quedaba fuera se perdía los premios. Así funciona. El jefe de Gabinete logró la ayuda decisiva del gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, pero no pudo torcer la negativa de Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y mucho menos con la de Ricardo Quintela (La Rioja).

Con la Ley Bases, Francos cedió con rabia a los pedidos finales de la oposición para reducir el listado de privatizaciones. Le dolió sacar a Aerolíneas Argentinas mientras dice que tiene tres posibles compradores.

El ascenso del exrepresentante ante el BID dejó en un segundo plano a Santiago Caputo, artífice del triunfo electoral de Milei, pero con una frustrada pasantía como negociador político en enero. De aquellos días solo surgieron como activos los aportes de José Rolandi (vicejefe de Gabinete) y María Ibarzabal Murphy (secretaria de Planeamiento Estratégico), quienes lograron un feedback con los dialoguistas que los hará indispensables para Milei, al menos hasta 2025. El primero es un sobreviviente de la era de Nicolás Posse.

¿Se asoma Sturzenegger?

Milei mostró que puede ser humilde y aceptar errores: para conseguir las leyes, abandonó sus tuits contra la oposición que se volvían virales. Ahora, solo critica a “la política”, sin nombres propios. Ese cambio de actitud del Presidente fue clave para que el radical Martín Lousteau ayudada con el cuórum en el Senado.

Aún así, Milei no está dispuesto a cerrar el telón del Congreso. El viernes, con las normas sancionadas, anunció que volverá a la carga con lo que quedó afuera de la Ley Bases: el paquete de desregulaciones y de reforma electoral.

A las desregulaciones, Milei las llama hojarascas, porque así define a cada medida que entorpece el funcionamiento de la economía. El relevo de cada una de ellas estuvo a cargo de Federico Sturzenegger, quien no se contuvo y llamó a los referentes de la oposición dialoguista que le atienden el teléfono. No está en esa lista Miguel Pichetto, porque se desprecian.

El rionegrino coordina un bloque que es clave para el cuórum y en el que conviven grupos diversos, como los referentes del gobierno de Córdoba, el socialismo santafesino; o los PRO Oscar Carreño, Emilio Monzó y Nicolás Massot. Aunque estas tribus se mueven con autonomía, Sturzenegger necesita intermediarios para hablar con ellas y garantizar una mayoría. Francos aún no recibió instrucciones para ayudarlo. No sabe si podrá.

El jefe de Gabinete está expectante de las gestiones de Pichetto para fusionar HCF con Innovación Federal, que agrupa a los oficialismos de Salta, Misiones y Río Negro. La nota de presentación estaba escrita el 4 de junio pero el mandatario salteño Gustavo Sáenz pidió esperar porque quiere discutir nombre y autoridades. Este grupo será clave para la discusión del Presupuesto 2025, que empieza el 15 de septiembre. Será igual o más engorrosa que la ley Bases.

Cerca del PRO, lejos del resto

Le será difícil a Francos si Milei, además, reactiva el paquete anticasta que anunció el 1 de marzo, que tiene medidas impasables para algunos dialoguistas, como la eliminación del financiamiento a los partidos políticos, un debate que puede salir mal al Gobierno.

Precavidos, en algunos despachos de la UCR y HCF llegaron informes sobre poderosos think tanks que financian a las ultraderechas en América Latina. Hay direcciones de oficinas en el Distrito Federal de México y Sao Pablo. Un carpetazo así no tendría retorno. O sí.

La agenda anticasta tiene medidas que no necesitan leyes, como reducir la planta de asesores del Congreso o descontar el día no trabajado en el Estado, y otras que pueden ayudar a Milei a continuar como aliado al PRO, como ficha limpia (la prohibición de condenados en segunda instancia a ser candidatos) o eliminar las jubilaciones de privilegio a presidentes y vices.

Mauricio Macri quiere avanzar con una agenda propia en el Congreso, pero se demora y en la Casa Rosada lo anticipan. Un tema que pretendía imponer el expresidente era la baja de la edad de imputabilidad, anunciado por Patricia Bullrich, quien espera que Diputados apruebe sus proyectos, como modificación de las funciones del Banco Nacional de Datos Genéticos, la prórroga del Programa nacional de entrega voluntaria de armas de fuego, la ley de crimen organizado (ley antimafia) y las penas por secuestro de armas de fuego. Las dos últimas no se dictaminaron.

Milei deberá definir si quiere romper la armonía con los gremios que Francos y Pichetto le obsequiaron, con una escueta reforma laboral incluida en Bases, que dejó fuera la eliminación de la cuota sindical. El paquete anticasta se mete con los convenios colectivos y las elecciones sindicales. Parece difícil que prospere.

El futuro radical

La UCR logró achicar sus internas al final del debate de Bases, pero sigue dividida entre dialoguistas y confrontadores. En Diputados, estos grupos no lograron acordar si sostienen la sesión que convocaron para el miércoles, con temas como financiamiento universitario y la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID).

El sector cercano a los gobernadores quiere suspender la sesión, para no chocar con el Gobierno. Las diputadas cercanas a las universidades, como Danya Tavela y Mariela Coletta, esperan que el Gobierno cumpla con sus promesas. Hay comisiones convocadas para el miércoles por la tarde, incluso por la radical Reyes (Niñez Familia y Adolescencia).

En el Senado, Victoria Villarruel apuesta a la UCR para dilatar la sanción del proyecto que cambia la fórmula jubilatoria, aprobado en Diputados. Recién el viernes lo giró a comisiones y el miércoles próximo se debatirá en plenario de Trabajo y Previsión Social y Presupuesto. La estrategia para demorar la sesión será llamar a expositores. El plan de máxima de la vice es que haya modificaciones y vuelva a Diputados. No parece fácil.

Reforma electoral

Villarruel tiene el segundo semestre para destrabar el proyecto de reforma del sistema de votación, aprobado en Diputados en 2022, para implementar la boleta única papel, que la vice esperaba sancionar en enero. Le falta un voto, por la rebelión de Mónica Silva, de Río Negro, que prefieren el modelo santafesino, con boletas por cada categoría.

Si la vice no hubiera roto relación con la dupla de Santa Cruz (José María Carambia y Natalia Gadano) podría pedirles ayuda. Por fuera de eso, solo queda UP. El radical Abad, de diálogo con Villarruel, salió a colaborar en las gestiones. Si es necesario, propone tomar el sistema de Santa Fe y que defina Diputados. Lo peor es no hacer nada. Seguiría todo igual.

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